Pura Pasión. Por As de Picas

PaulaVip 05

 

Me preguntaba, ¿Sera posible relatar una experiencia con PaulaVip?
¡¡Imposible!!

Un rato con Paula no se cuantifica, unas horas, unos minutos son toda una vida. El tiempo no pasa y, como en un bucle espacio-tiempo, todo un día puede parecer un instante o un instante una vida.

Paula llena el espacio, el tiempo. Desde que aparece ya nada es igual, el sol palidece ante su presencia, su sonrisa cautiva el entorno y su mirada te envuelve con una suave caricia que ya nunca olvidaras.

Quedamos. Una copa, una cena y después iríamos a “jugar”. No, no preguntéis cuanto fue el rato, ni de compañía ni de juegos. Siempre es corto, siempre parece menos de lo deseado. Pero si puedo asegurar que fue intenso, muy intenso.

Vestido estampado, corto, cortito, medias negras, una enorme sonrisa y las miradas de los hombres del local pegadas a su cuerpo.

Maravillosa conversación, sientes que tus palabras fluyen dulcemente ya que dulcemente las recibe esta adorable persona. Oírla aún es mejor. Y en sus silencios, cuando calla y te mira… ¡te sientes poeta! Ella es mi musa, te dice tu cerebro.

Deseas que el tiempo se pare, seguir absorto entre su dulce melodía, y a la vez deseas acabar esa copa para poder estrecharla entre tus brazos. Lo deseas, lo necesitas y finalmente ocupa todo pensamiento.

Tu sexo la desea, tu mente la imagina, ella lo sabe, lo nota. Lo agradece y te insinúa que también lo espera. Un susurro al oído te invita a comprobar lo que ya sabes, no lleva ropa interior. Mojada.

Apuramos las bebidas, nos esperaba una agradable cena. El néctar de sus labios, su aroma, las caricias, su calidez…anunciaban una velada maravillosa. Besos, caricias, el local estaba lleno, pero nosotros estábamos solos, nadie nos miraba o no nos importó.

Decidimos, nuestros cuerpos decidieron que debíamos irnos ya. El hotel estaba cerca, pero estábamos muy excitados. Una visita a los servicios del restaurante aumentó aún más el deseo.

Jugamos, ¿jugar?…no. No fue un juego.
Se desataron las pasiones contenidas, nuestras mentes lo ansiaban y nuestros cuerpos respondieron.
Una felación inolvidable, un squirting que lleno mis manos de su placer y un camarero observándonos que, lejos de impedirnos continuar, potenció el momento, confirmaron que sería una noche de pasión desatada.

Llegamos al hotel. Entre la puerta y la cama nuestra ropa esparcida.

Paula es dulce, sensual, pasión. Y sexo, puro sexo. Toda ella. Sabes cuándo se inicia el juego, crees que sabes que sucederá….y te equivocas.
Sientes su cuerpo abrazándote, te abraza con sus brazos, con sus manos, con su sexo y con su mirada.
Deseas que los cuerpos se fundan en uno, y se funden. Deseas su cuerpo, y te lo entrega…y su pasión.

Ya no piensas, tu cuerpo toma el control y solo deseas dar y recibir placer. Miras su rostro y te das cuenta que ella desea lo mismo, dar y recibir placer.

Y lo da, pero sobretodo, lo recibe. Cada centímetro de su cuerpo, literalmente hablando, está dispuesto y preparado para ello, dar y recibir placer.
Sus pechos, sus pezones te invitan a saborearlos, su cuerpo se adapta al tuyo como en una bellísima danza sensual y sexual destinada a culminar juntos.

La felicidad llega finalmente cuando se vacía sobre ti, lo sabes, lo notas y la humedad dejada en las sabanas lo indica.

Debes irte, pero te quedas, y el juego comienza de nuevo.

Todavía conservo su aroma, y su solo recuerdo consigue que mi sexo se enerve.

Gracias Paula.

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