Paula y el arte de Cuchares. Por Gerundio

PaulaVip.com

FECHA DE LA EXPERIENCIA: Abril 2008. Esta semana.

NOMBRE DE LA CHICA: Paula
NOMBRE DE LA AGENCIA: Independiente
WEB: www.paulavip.com
DIRECCIÓN: Plaza de Toros Monumental de Breda
TELÉFONO DE CONTACTO: Ver Web
TARIFAS APLICADAS: Ver Web
DETALLES DE LA CHICA: Española (catalana), edad sobre los 40., altura (metro setenta) cabello (rubio) constitución (Alta y delgada) tatoos & piercings (no) fumadora (la invité a fumar y aceptó) sexo (encantador) carácter (ideal, alegre, divertida, dulce)
PUNTUACIONES DE LA CHICA: cara B, físico en general MB, pechos como me gustan pequeños, culito delicioso, trato perfecto, francés E, trajineo E, implicación EE y valoración global EEE. Repetirías. Por supuesto. Ya relaté anterior ventura en http://www.paulavip.com/sexperience/paula-por-gerundio/
Ya os conté hace tiempo mis aventuras con Paula. Y si recordáis el desenlace, ¡vaya pretensión la mía!, estuvo torera, torera y torera. La plaza pidió como premio cortar las dos orejas y el rabo y ella, magnánima, perdonó, cortó orejas y dejo el rabo al cabestro, muá y muuu, para otros tientos.
Y pensé: ha pasado un cierto tiempo, toreado estoy, y como dicen los de la peña, cabestro toreado, cabestro resabiado. ¡Vamos a intentarlo de nuevo! Esta vez, cuando vea un quiebro, como ya la conozco, le lanzo un tiento, que se por donde derrota, conozco sus engaños, que dicen que por raza los de mi ganadería tienen casta.
Y aquí estoy, nuevamente en el ruedo. Lustroso, que en el descanso quien me alimenta me ha cuidado, los cuernos bien afilados, estampa fina no obstante mi peso, con ganas de envite, a dar faena, a mostrar mi peligro a quien me torea.
Y se abre el chiquero. Entro resoplando en el ruedo. Y allí, en un tercio, aplomada y quieta, está Paula esperándome. Y corriendo, levantando arena, fui a por ella, al primer quite, que no se diga que me alejo del envite.
Error. Uno puede ser cornudo, cosas de la naturaleza, que a unos nos da cuernos y a otros se los ponen, pero no tonto. Por cómo me esperaba me di cuenta que estaría mejor pastando en la dehesa, luciendo entre las vacas, que lidiando con la torera.
Ha cambiado. A mejor. Un nuevo traje de luces, cuerpo trabajado, un corte de pelo favorecedor, esa sonrisa permanente de que el peligro no va con ella. No la vi asustada, me esperaba, firme y templada.
Seré breve, que en materia de derrotas, no cabe extenderse. Os juro que probé todas las artes, y cuando digo todas son TODAS. Si, pesado, esa también. A buen aficionado, faltan finos y sobran aguas. Porqué iba resabiado, ya me había toreado. Lo intenté por delante, por detrás, por un lado, por el otro, por arriba y por abajo. En este tercio, en aquel otro, ahora me levanto, ahora tiro de lado. Lo probé todo, TODO, esperando en algún momento pillarla. Vanos intentos. Agotado, lo he de reconocer, como siempre, terminé arrollado.
Y ella, tranquila, disfrutando, ahora dos naturales, ahora un pase de pecho, mira por donde dos verónicas, aquí te clavo la puya, acá te coloco cuatro banderillas, ninguna caída, dos desplantes y cuatro giros, todo ello con el trapo, arrimando, ¿Cómo no pude cornearla si notaba pegado a mi todo su cuerpo?. ¡Si os contara como lo maneja y se ayuda del capote!.
Llegado el momento de matar, solo hizo el ademán. Casi me muero de miedo, me veía muerto y ella entera. Porque la plaza rugía, ¡será cabrón el respetable!, pedía que cortase el rabo y a falta de orejas, los huevos. Y para acallarla, gracias Paula, gritó: vamos a perdonar al animal, que merece otra oportunidad. Y, en ese momento, yo quieto, asfixiado, intentando tomar viento, se acercó para el último desplante: no acostumbro a torear becerros, la próxima vez quiero más aliento, que me hagas disfrutar, el placer del peligro y del miedo o no te volveré a perdonar.
Y mientras volvía por el chiquero, renqueante y cojo, de reojo, vi como daba la vuelta al ruedo, elegante, compuesta y sonriendo, como si nada tras mi esfuerzo. No soy rencoroso, la muy maldita estaba guapa, lo reconozco, y yo hecho un adefesio.
Esto no acaba así. Hablaré con Miura, el ganadero, que del humorista con H no necesito consejo. Tarde o temprano, manda la casta, la torera se va a enterar. ¡Lo juro por mis cuernos!