Paula. Por Dondememetio

PaulaVip.com

Hola, hola.

En primer lugar y como pormenor, previo y no relacionado con el trasunto, quiero exponer mi más ENERGICA PROTESTA, a los respon…..a los irresponsables de explotación de Air Europa, que unos pocos días antes de le fecha prevista para mi viaje a Barcelona, me llaman y me dicen que mi vuelo, el de las 9h15, ha sido cancelado y que me transfieren, como si yo fuera el importe de un recibo o algo así, al vuelo de las 7h10.
Cojonudo, ¡hauch! perdón, ¡estupendo! Mi tren llega a Madrid a las 7h52 y pretenden que embarque en un vuelo que sale a las 7h10. Para eso que el 738 se dé una vueltecita hasta aquí y me recoja antes de subir al tren. Pero me han dicho que no.
Pues hala, ponte a buscar unos billetes MAD-BCN-MAD para esas fechas, 1 de julio con el primer aluvión de veraneantes.
El domingo 29, a las 5h50, después de haber estado colgado del teléfono desde las 23h30, conseguí unas devoluciones de preferente en AVE y que me costaron casi el doble de lo que me habían costado los billetes de avión.
¡Que palo! ¡Que ssstrésss! ¡Que rebote! ¡Que cabr…..capullos!

Otra precisión es decirle a Pineta que lo suyo de recorrerse 700Km para ir a ver a Paula, no es caso de locura, es que los mesetarios somos así. Yo disfruté de las excelencias del transporte público a lo largo de 1.758Km entre ida y vuelta. No me arrepiento ni un poquito. Lo único que tengo que lamentar es que por culpa de Air Europa, solo estuve en Barcelona 3h35m.

La cosa es que llegué a la Ciutat Condal poco antes de las 13h y por el sistema de “línea abierta”- estoy frente a tal y cual, junto a la puerta de acá, voy vestido así y soy asá, pues no te veo, pues doy un salto y levanto la mano, etc.- por fin, nos localizamos. Porque es tan mona que se tomó la molestia de venir a buscarme a Sants.

No es fácil describir como es ese primer instante, la primera impresión que tan frecuentemente influye en el resto de una relación entre dos personas.
Lo primero en lo que me fijé fue, no su delgadez que ya imaginaba después de ver las fotos de su Web, sino su forma de moverse, de andar. Me recordó a una pantera, ahora, bien pensado, se parecía más a esa guepardo que salía en los documentales de la 2, es más delgada que la pantera y más cadenciosa.
A medida que fue acercándose, percibí la intensidad de sus ojos que me dieron la sensación doble de que querían jugar y de que me estaban haciendo un escáner por debajo de la ropa.
La sonrisa era como la los coleguillas que hace un mazo que no se ven y el abrazooooh, ese era de algo más que de coleguillas. Lo único es que ella apretó más que yo. Es que me daba cosa. Entre que tenía la sensación, completamente errónea, de que podía romperla y que me sobraba brazo y no era cosa de llegarme otra vez a mis hombros ni de plantarle las manos en el culete, que en público no es de señores educados, pues me quedé un poco a medias en el abrazo (chissst, no sé si ella lo notaría).

Risas, saludos, unos piquitos, mutuas protestas de agradecimiento y ¡ale! a comer que el tiempo se pasa volando.
Casi sin terminar de comer, que habíamos reservado para las 14h, fuimos a unos apartamentos de los que solo puedo decir, en cuanto a su ubicación, que están muy cerca de la estación, así de embobado estaba, yo que por regla general me fijo hasta en los tornillos de las placas de las calles.
Los apartamentos estaban en un gran edificio marrón, creo, en el primer piso, creo y creo que costaban 35€ las dos horas, así de embobado estaba, yo que por regla general tomo nota mental hasta de la potencia de las bombillas del rellano. De lo que si que estoy seguro es de que la “suitte” que nos ofrecieron se llamaba “Selva”, muy apropiadamente, y que la gran cama y la enorme bañera eran de lujo asiático.
Lo que pasó ahí dentro no es para contado, entre otras cosas, porque no sabría como hacerlo. Pero en la intimidad de esa selva pasamos de jugar, de a que te pillo, de que si, que no tonta tonto, a maullar y rugir, porque ella maúlla, no imita el sonido del gato, maúlla, mientras que yo soy mas gutural. El deseo y la lujuria se desbordaron de tal forma que perdimos, yo al menos, la cabeza, el norte y el oremus. Aún ahora, solo de recordarlo, siento en mis oídos, como auténticos martillazos, mis propios latidos.

En ningún momento tuve la sensación ni mi cerebro tuvo en cuenta ni un instante que estaba con una mujer a la que iba a pagar. Es ahora y me sabe mal tener, siquiera, que mencionar este aspecto. Tal es la atmósfera que sabe crear. No estas con una profesional, hasta que llegas a la puerta de la Selva, ¡no, la de Girona no, que esta es otra! estás con una amiga del alma y de toda la vida, con la que, mientras paseas o comes, hablas de todo y de todos, ¡vale, vale, de vosotros no, bueno, no mucho! Ja, ja, ja. En el momento que se cierra la puerta de la Selva, ya no estás con esa amiga, ni con una profesional, estás con una tía que te acabas de ligar en la disco, bueno, que te ha ligado ella a ti, con el retorcido propósito de darte un revolcón, o dos, o tres, o los que aguante el cuerpo. El tuyo, claro está, porque ella parece insaciable e inagotable.

El tiempo pasó volando, demasiado deprisa como siempre que lo pasas bien. Mi tren partía a las 16h30 y cuando nos dimos cuenta eran las 16h18. La carrera que nos dimos hasta la estación os la podéis imaginar. Porque, otra vez, la coleguita, la amiga, vino hasta la estación. Aunque la despedida fue en realidad muy breve y no la concibo sino como la antesala de un nuevo encuentro.

Bueno pues este fue, en breves pinceladas, mi primer encuentro con Paula.

Saluditos