Orquídea “Paula”. Por icaro69

 

Existen orquídeas que atraen a las abejas con la promesa de alimento imitando el aspecto de las flores productoras de néctar. Existen, incluso algunas, como la Orquídea Drácula, que seducen a los mosquitos con una batería de olores desagradables, desde el hedor a hongos y carne podrida hasta el olor de orina de gato o pañales hacinados….

La Orquídea Ophrys, a las que algunos botánicos, denominan la Orquídea Promiscua, no ofrece ninguna recompensa de néctar, ni de polen, sino que seduce a los machos de abejorro con una promesa de sexo apícola y después se asegura la polinización procediendo a fustrar el deseo que ha instigado en ellos. La planta, logra llevar a cabo su engaño sexual imitando el aspecto, el olor e incluso el tacto de una abeja hembra.

En abril cuando florecen, en la singular Cerdeña, desde un coche en marcha es fácil distinguirlas.

De cerca, el labio inferior de estas diminutas orquídeas tiene un parecido extraordinario con una hembra de abeja vista por detrás. Esa seudoabeja, que algunas especies de Ophrys presenta incluso pelos falsos y estructurosas membranosas que parecen codos e iridiscentes alas plegadas, parece tener la cabeza metida en una verde flor, formada por los sépalos de la flor auténtica.

Para reforzar el engaño, desprende un olor que, según se ha demostrado, coincide exactamente con los feromonas de la abeja hembra.

La abeja macho atraida, se posa en la trampa tendida e intenta copular.

En medio de estos inútiles esfuerzos, empuja el ginostemo de la orquídea (una estructura que alberga los órganos reproductores masculinos y femeninos), y dos masas amarillas llenas de polen (polinios) se le quedan pegadas al dorso con una sustancia adhesiva de secado rápido.

La frustración aumenta.

La abeja comprende que cayó en su trampa, entonces sale volando bruscamente, con los polinios adheridos, en busca de la auténtica compañía femenina.

Estas abejas se denominan “penes voladores”, porque se convierten en las auténticas colonizadoras de estas enigmáticas y atrayentes flores que en más de veinticinco mil diferentes especies poblan los cinco continentes.

Y siguen seduciendo a los insectos y al mayor de ellos, el ser humano.

Nace el dilema, entre sexo y comida, jaleo y jadeo….las prioridades las regula, dicta y muestra ella: la reina de la colmena… la madre de la naturaleza….

La prima donna.

La mujer, madre del meollo, del labelo crepuscular donde los zánganos hincamos los incisivos desde el día en que nos engendran hasta el día que nos incineran.

La pleitesía.

Dedicado a la estrategia femenina, al poder de la seducción invisible, al rigor mortis de la intuición, y a la lluvia de los besos robados por Paula.

Orquídea salvaje:

http://www.paulavip.com/

El juego de los aromas empezó hace casi dos años.

No sabía que la violeta es roja rosada pulida, depilada y en forma de centro cuadril. Maldito arco iris ciego, no hace falta que diluvie.

Ni que las essencias desprenden arritmias, espasmos y arrebatos quasi rítmicos.

Somos hermanos de leche, amantes de leche, hijos de la leche, leche somos y en leche nos amalgaremos.

Paula, un buen día me guiña cuatro letras, con mi bordez absoluta y bien acostumbrada, la ignoro. Maldito patán.

Correría principios del dos mil ocho.

Y yo quieto. Imbécil.

En honor a la verdad, la veía tan adusta, tan bien compuesta, tan trajechaqueta Dior, tan buena escribana, tan profesional y tan resabiada, que me atraía el juego de marras.

Jugamos al ratoncillo y a la gata.

El queso, en buena lid es una cuajada fermentada, esculpida y a cucharaditas se deshace en el cielo del paladar. Que la leche se deja resbalar por esa orografía donde nacen los mismos mimos, los mordiscos de Alex y Cristina, las sombras de los derechos de autor, las piernas liberadas de la ropa interior, el vientre nupcio, las costillas adobadas al satén de los molares y el labelo… labelo de hojas de parra…labelo tierno, caliente, empapado en su propia leche…. labelo, descarado, fulgor de esa dueña de cera hirviendo, de cera friamente cálida, desbordada… labelo donde te engulle la sangre que la cabeza explota y la verga escupe.

El cebo era un anacrónico camelo.

El fiasco del cebo era el celo. Un desatado hijo de Dédalo derritiéndose en la trampa del juego atemporal.

Reniego de la belleza, porque es belleza aplastante. Edipo triunfó, y el queso se derritió.

Un vacío de meses, nada absoluta nimiedad.

Una ojerosa y desatada ceguera se interpuso entre los pétalos de sus yemas y el cardo borriquero de un servidor.

Pero un chasssssssss, un óbito y una voz….lograron inventar el fuego, la chispa definitiva…..mente arrebatadora.

Se acababa este “bonito” verano.

Cruce de letras, de susurros, de voces y sonrisas. Un cortejo en toda regla.

Una orquídeana seducción por ambas partes, en el silencio más discreto, en el pasito más templado….las nubes se iban cargando de razones, deseox, argucias, cantinelas y por fin llegó aquel momento donde el círculo rojo se deshace del número, se desprende de sus ropas lluviosas…y nace la reunión, la comunión, la realidad de aquello fraguado pausada, lentamente….

…del aroma de ésta orquídea, del arrebato de este cardo…. nacieron auténticos bastardos, hijos de un dios menor, donde las chispas sagradas pecan hasta el dolor, disfrutan desde el principio donde los talones flaquean ante el vestido fino de lino y el movimiento pendular de sus caderas….

Quedamos donde se asan las cochinadas, bien uncidas en óleos dorados, y aquellas casi cinco horas dieron lugar a una complicidad bien compenetrada donde la lluvia de agosto echó el resto, las agallas, la profunidad abisal de reencarnar cada palabra, cada mirada, cada gesto, cada gozo, cada gemido, cada lechada, cada sorbo, cada servilletazo, cada movimiento angular de silla, cada recodo hambriento de ángulos vivos….chupeteó, rechupeteó el mapa de la perdición.

Lo que la alcoba nació, bien mecido y adormilado vela.

Las agujetas, perras bostezan.

Las imágenes fluyen en aquellos charcos de mecramé.

La costura, los jirones, los bocados, los flashes, las poses, las exculturas y el cuadro, cubiertos por las sábanas de su tez.

El vicio, la perversión, la entrega, el sudor, el mundo amparándonos en ocho metros a la redonda.

Y la terrible sensación, maravillosa orquesta de sentidos, de que algo siempre quedará a medias.

Entre dos y aparte del ojete público.

Paula, cuando crees que me ves…..

….te ofreceré una Orquídea Angraecum….

Ella segrega una única gota de néctar a treinta centímetros del fondo de su espolón… y nuestras lenguas hermanas de leche encontrarán la manera de entroncarse para saber que sin decirse nada, todo se siente.

Todo se intuye, hasta lamerse.