Placer de alto 'standing'. Noticias Terra
Interior de la veterana sala madrileña D'Angelo, en el Paseo de la Castellana. (Foto: Luis Rojas)"]
Así es el discreto funcionamiento de un club de alterne de alto standing
Las mujeres que ejercen la prostitución en España mayoritariamente son extranjeras, aunque la situación económica ha atraído también a las españolas
Así es el discreto funcionamiento de un club de alterne de alto standing
La prostitución de lujo sigue vigente pese a la crisis económica y al tabú que la rodea. Ahora hay más competencia, pero también más chicas y mejor preparadas para hacer efectivo cualquier tipo de servicio: compañía a actos empresariales, viajes, eventos o una noche de pasión inolvidable para bolsillos bien abastecidos.
Muchas españolas han vuelto a la prostitución de lujo por la crisis. (Luca: www.escortfeeling.com)
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El negocio de la prostitución mueve en España miles de millones de euros anuales. Se calcula que alrededor de 20.000 sólo en lo que a relaciones sexuales se refiere. Sin embargo, el sector enfocado a los clientes más poderosos ofrece servicios mucho más completos adecuados a los diferentes gustos y necesidades. Chicas que acompañan a empresarios, políticos internacionales, aristócratas o 'niños' de bien a cenas de empresa, fiestas de gala, viajes alrededor del mundo y cualquier celebración en las que consideren conveniente lucir a su lado un cuerpo espectacular. "La mayoría de las chicas han estudidado y hablan varios idiomas, pero con otros trabajos no tienen suficiente porque son muy ambiciosas", destaca la directora de uno de los locales más selectos de Madrid, el veterano D'Angelo. Inaugurada en 1976, la sala ubicada en el Paseo de la Castellana presume de la discreción que asegura a sus clientes entre los que destacan conocidos futbolistas, presentadores de televisión, políticos y empresarios. "Vienen, se toman algo con las chicas y ellas eligen si quieren seguir la relación fuera o no. Nuestro negocio se limita a las copas", asegura Lucía (nombre simulado), quien se encarga de dar el visto bueno a las prostitutas que se ofrecen a trabajar en el local así como de repartir folletos y hacer contactos en los hoteles y restaurantes más prestigiosos de la capital. "Buscamos que estén bien preparadas porque nuestro tipo de cliente no sólo quiere una chica guapa sino también mantener una conversación con ella y pasar un buen rato. Aquí no puede trabajar cualquiera", afirma. Rodeada de mujeres de todas las nacionalidades, sobre todo brasileñas, rumanas y búlgaras, Lucía se siente no como una líder, -"yo no soy ni mucho menos la madame de todas", exclama-, sino sólo como una relaciones públicas encargada de presentar a unos y otras para que nadie se quede, en última instancia, sin pareja de baile. Tras las primeras conversaciones llega el momento de la elección, no sin antes pasar por caja. La copa de la chica cuesta como mínimo 25 euros y la del cliente 18. Teniendo en cuenta que algunos días hay más de veinte mujeres animando al consumo se entiende que la recaudación diaria es considerable. Una vez fuera del local, donde no hay habitaciones, "las chicas se llevan a sus clientes a apartamentos alquilados por horas o a sus hoteles porque la gran mayoría están en Madrid de paso por algún tipo de negocio", explica Lucía. Los precios, aunque menores por la competencia que ha generado la crisis, no bajan de los 300 euros por hora, que algunas agencias dedicadas a estos servicios amplían en 120 euros más por cada 30 minutos que se alargue el encuentro. Es el caso de 'Agencia girls', que cuenta únicamente con seis profesionales del sexo, españolas dispuestas a viajar un fin de semana con un cliente por el módico precio de 3.000 euros. "Nosotros también tenemos chicas españolas, pero pocas. Hace unos años había más, sobre todo modelos que no tenían suficiente con su sueldo y venían aquí. Tenemos estudiantes, azafatas de vuelo, chicas con cierta cultura cuyas familias ni se imaginan que se dedican a la prostitución", explica Lucía. Ella misma mantiene una doble vida muy difícil de hacer creíble y que no en pocas ocasiones le ha generado problemas. "Mi novio ni se imagina que trabajo en un club. Aunque sólo soy relaciones públicas aquí, tengo dos carreras y evidentemente no es el negocio donde tu familia espera que trabajes", lamenta. Prostituta de lujo y blogger Aunque el trabajo de Lucía no es la prostitución, asegura que necesita la misma fortaleza psicológica que el resto de las chicas. "El mundo de la noche es muy difícil", afirma. En este mismo sentido se manifiesta Paula, la prostituta de lujo más conocida en internet por su faceta de blogger. "Soy Paula, escort de lujo. Una chica moderna e independiente, de 37 años, española, catalana, para más señas. Trabajo como contable en una gran empresa de servicios. Soy elegante, discreta, educada, desenfadada y contacto con señores del mismo nivel, para encuentros esporádicos en horas concertadas", es la presentación en la página web donde se publicita. No es una prostituta de lujo al uso. Su afán no es enriquecerse o gastar miles de euros mensuales en su cuidado personal, sesiones de rayos UVA, operaciones de cirugía estética o la adquisición de vestidos de los diseñadores más prestigiosos del panorama internacional para lucir en las fiestas más exclusivas. "Decidí entrar en este mundillo porque avalé a mi marido en su negocio y casi me cuesta el piso. No tenía ni idea de lo mal que iban sus negocios. Nos acabamos divorciando y yo tuve que hacerme cargo de sus gastos y los de su socio", explica. "Viendo un informativo en televisión salió un reportaje sobre la prostitución de lujo y creí que sería capaz de hacerlo", explica. El caso de Paula es distinto al de las profesionales del sexo que trabajan en un club. Ella prefiere un cliente de un perfil muy determinado: entre 45 y 65 años, de clase y nivel cultural alto, educado, discreto, comprensivo y conversador. Sin embargo, las chicas que trabajan en clubes o locales de encuentro "lo que quieren es encontrar a un hombre con dinero que les de todos los lujos posibles", según afirma Lucía. En unos casos por soledad, por falta de comprensión, por aburrimiento y en otros por vicio o diversión, por aparentar, por presumir o simplemente por pasar un rato agradable, lo cierto es que los hombres que se solicitan este tipo de servicio exclusivo y discreto generalmente cuentan con un nivel social y cultural elevado. Nombres públicos, rostros conocidos a los que no les gustaría verse relacionados con la prostitución. Esconden familias ejemplares, hijos modelo, o no tanto... De cara al exterior son 'patriarcas' tradicionales, en buena posición y prestigiosos. Detrás, problemas personales de todo tipo.
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