02 - A Vuelapluma por Paula

El RESPETO debido entre la PUTA y el PUTERO

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La RAE define, entre otras entradas, el respeto como:
Miramiento, consideración, deferencia.

En ocasiones, hablando con otras compañeras sobre el respeto, éso tan complicado que nos debemos las personas, y que, como es lógico, en nuestro trabajo es absolutamente indispensable, hay siempre posiciones y opiniones encontradas.

Algunas profesionales opinan que al cobrar menos, los usuarios se toman más libertades, al menospreciar a la profesional. Si cobra menos, personalmente vale menos.

En el otro extremo, encontramos trabajadoras cuya opinión es la de que al pagar más, el cliente se siente con más derecho a hacer cuanto le place, bajo el prisma: -“puesto que pago más, tengo más derechos”-

Suponemos que todos valemos lo mismo. Partimos de la base de que hombres y mujeres somos iguales. Lo dice la Constitución no?

Observemos un argumento habitual en algunos usuarios:

Todas mienten/mentimos, todas ofrecen servicios que a la hora de la verdad no realizan, todas son nuevas, novatas, recién salidas de una nube rosa, todas mentimos sobre la edad, todas mentimos sobre nuestra altura, todas mentimos sobre nuestra talla de pecho, todas sobre nuestro peso, todas sobre nuestros estudios y educación, y así podríamos seguir llenado páginas y páginas.

Al final, para un determinado sector de clientes son/somos unas embusteras. ¿Y cómo se desquitan? Creyendo que su dinero le da más poder, más derechos que aquellos que ha contratado. Y cómo no. Usando la bendita palabra PUTA!!

Esa palabra, que algunos retrógrados aún utilizan como si fuera estandarte de algún movimiento imaginario, se sienten en plena cruzada. Verdaderos guerreros defensores de grandes causas. Contra las PUTAS!!

Putas somos. Y no es ninguna vergüenza. Es un trabajo. ¿Que se pueden usar otros términos políticamente más correctos?…bien.

Veamos algunos ejemplos:
Prostitutas, rameras, furcias, pelanduscas, busconas, zorras, meretrices, cortesanas, pepas, lumis, escorts (término en inglés muy en boga en los últimos tiempos), trabajadoras sexuales….

Puta está bien. Es coloquial, es corto y todo el mundo sabe de qué hablamos. De Putas. Los puteros no van de pepas, van de putas. Hay que ser realista. Puta. Puta. Digámoslo alto y claro. Porque de no defender nosotras mismas esa palabra en concreto, será usada por unos cuantos gallitos de corral como término despectivo y soez. Intentando denigrar no a una profesión, no a una profesional, si no a una Persona.

Y siguiendo el razonamiento de este tipo de usuario, encontramos que como la mujer que tiene delante, sólo es una Puta, la trata como mejor le place.

Si este cliente pagó un precio considerado bajo, menosprecia a la prostituta como persona y profesional diciéndole que si realmente fuese guapa, tuviera buen cuerpo y valiese para follar, cobraría más,

pero…”-sólo eres una puta barata!!!!-“

Si el mismo tipo de cliente, paga por estar con una profesional de más alto caché, “entiende” que por el preció que abonó tiene “derechos adquiridos”.

“-Oye puta, por muy buena que estés y por mucho que cobres, no eres más que una puta!!!-“

No hay diferencia, pues, entre este tipo de clientes a nivel emocional por su parte. El dinero del que uno disponga para acceder a un servicio de sexo de pago, no le hace mejor persona, ni más empático, ni siquiera le predispone a pasárselo mejor. Porque en algunos casos, este tipo de cliente, se concentra más en los posibles o imaginarios fallos, que en que su encuentro sea lo más satisfactorio posible.

Es pues el cliente que usa la palabra PUTA un cliente abusivo?
En general, por supuesto que no.

Lo es, única y exclusivamente el que usándola en sentido peyorativo y despectivo trata de menospreciar a la persona que tiene delante, pague lo pague y sea el trato de la profesional, malo, bueno o excelente. Lo mismo le da.

Se siente fuerte tras esa palabra. Más hombre. En fin…

Sin embargo, no hay que olvidar que, en el fragor de un buen juego sexual, hay palabras que incitan, excitan, provocan, y ésa es una de ellas. Yo añadiría incluso que es la palabra estrella. Y que a muchas mujeres, no sólo a profesionales, les gusta que se lo digan.

Así pues, volvemos al principio del texto, el respeto. Ése que sin duda cualquier profesional de cualquier sector le debe a sus clientes, pero que sin duda alguna debe ser correspondido en su justa medida.

No somos muñecas de porcelana, no nos rompemos, no hay que tratarnos como si fuésemos de cristal. Somos como el resto de seres humanos. Nos afectan las mismas cosas, sean buenas o malas, excelentes o regulares.

Y los usuarios, no son diferentes de cualquier otro hombre con el que tengamos que tratar. Merece nuestra total atención en el tiempo que nos ha contratado, merece nuestra mejor sonrisa, nuestra mayor consideración, el servicio que se nos ha requerido, (ya pactado normalmente) y eso es Respeto.

Y el Respeto es básico para cualquier relación, para cualquier negocio, para cualquier transacción.

Deberíamos aprender a usar el Respeto para con las Putas.
Así como las Putas deberíamos tener como dogma de fé, el Respeto debido para con nuestros compañeros de juego. Quid pro quo.

Todo hay que ganárselo. No nacemos sabiendo, aprendemos día a día.
Nosotras como profesionales y nuestros clientes como usuarios.

Paula

58 comentarios en “El RESPETO debido entre la PUTA y el PUTERO

  1. De Ibán:

    Hola. Esta es la segunda entrada que he leído de su/tu blog y quiero decirte que este texto me parece muy valioso y acertado. Creo que con él consigues hilar bastante fino cuando analizas el fenómeno de la estigmatización que realizan ALGUNOS varones usuarios de sexo de pago.
    A partir de la reflexión que yo he hecho de mí mismo en tanto que ‘varón’ y de mis análisis abundantes sobre testimonios y otros materiales relativos al fenómeno de la prostitución, me parece que das en el clavo en prácticamente todo lo que planteas…

    Efectivamente, según creo haber entendido este escrito tuyo, pienso igual que tú lo siguiente:
    1) que la etiqueta ‘puta’ contiene una serie de connotaciones peyorativas dirigidas a todas las mujeres -en tanto que género-, y que la misma persigue una intención de control social sobre las mujeres en lo que respecta a que su comportamientos o su forma de estar en el mundo no se salga de unos límites o ‘mandatos de género’ establecidos en nuestras sociedades patriarcales.

    2) En los contextos de prostitución una se encuentra varones (demandantes) que funcionan con estos esquemas cognitivos (y emocionales) estigmatizadores. Estos varones portan tales esquemas indistintamente en unos y otros niveles de prostitúción (ya se trate de la ofrecida a precio de salgo o de los servicios que esos varones se imaginan cuando acuden una escort). De todo eso que comentas yo creo que se puede inferir entonces, que el problema de la estigmatización cuando se piensa la prostitución a un nivel exclusivamente psico-sociológico o relacional (relaciones hombres-mujeres en contextos de prostitución) es, sobre todo, un problema de los varones (que son los que funcionarían con tales esquemas.

    3) Otra aportación que -creo- que haces aquí es que es preciso distinguir las mentalidades estigmatizadoras de algunos varones usuarios de lo que serían las realidades de abuso posibles de encontrar en las relaciones cliente-‘prostituta’. Creo que vienes a decir que se ha de distinguir entre lo que sería un nivel bajo o muy bajo de violencia simbólica contenida en el uso que hacen esos varones de la palabra ‘puta’cuando la profieren contra (o en presencia de) las mujeres oferentes de lo que serían malas condiciones de ejercicio para las mujeres oferentes: situaciones en las por motivos diversos las mujeres cuenten con poca capacidad de elección y de rechazar a determinados varones demandantes.
    Asimismo me parece que también apuntas que ese nivel de violencia simbólica contenido en la palabra ‘puta’, se “activará” en mayor o menor grado (o en grado nulo) en funcíón de cómo la reciba la mujer oferente, esto es: en función de variables como las siguientes que se me ocurren:
    -la clase de sociedad en la que se inserte su actividad como oferente de sexo/afecto de pago; esto es: el vigor que tenga el ‘estigma de puta’ en el medio en el que ella desarrolla su vida (téngase aquí en cuenta que hoy todavía en bastantes países, incluso se castigan con leyes según qué comportamientos y prácticas si son realizadas por mujeres);
    -los recursos psicológicos con los que cuente: su mayor o menor facilidad para manejar situaciones no deseadas, su seguridad en sí misma y en relación a la actividad que realiza, su autoconcepto como persona –más o menos positivo. …).

    4) Así meparece que llegas a la idea de que el respeto es algo clave para que las relaciones entre hombres y mujeres cuando ocurren en contextos de prostitución funcionen bien o sean más o menos satisfactorias. Un respeto que, como en otras relaciones entre personas, que suelen ocurrir en contextos comerciales y en la esfera pública, es necesario preservar por ambas partes [contratantes].

    Yo, por mi parte, con esto que reivindicas del respeto por ambas partes en el nivel de las relaciones cliente-‘trabajadora’, no puedo dejar de estar de acuerdo contigo (o con otros varones usuarios que se han manifestado), pues entiendo que algo así no significa promover el consumo de sexo/afecto de pago entre los varones ni tampoco animar –así sin más– a que las mujeres adopten este oficio o actividad como manera alternativa de obtener ingresos.

    Otra cosa bien distinta -y que yo intenté en otros lugares sería el hecho de analizar críticamente la la ‘prostitución’ en tanto que ‘institución socio-cultural’, puesta en relación con otras instituciones sociales o en tanto que forma de organizar la sexualidad y la afectividad que podemos realizar los varones que hemos sido socializados en contextos culturales patriarcales.

  2. En primer lugar Ibán agradecerte sinceramente tu comentario sobre este texto, que lejos de intentar ser referente de nada en absoluto, sólo es un pensamiento en voz alta.
    Tuve el gusto de leerte en el blog de mi amiga Marien, así que no me resultas del todo desconocido.

    Parece que coincidimos en nuestros puntos de vista sobre el tema en cuestión.
    Efectivamente las palabras en sí no es lo que pueden llegar a herirnos, si no lo que ellas encierran. El significado, en este caso despectivo, por parte de quien la usa para herir, menospreciar o herir, ya no sólo a una prostituta, si no a cualquier mujer.
    No es exclusivo este uso del mundo de la prostitución.
    Si me permites la desvariación, te diría que podría ser tan despectiva esa palabra como la famosa frase de: “-Mujer tenías que ser-“, cuando es pronunciada por un hombre a una mujer conductora.
    Le damos demasiada importancia en ocasiones a la palabreja, porque la prostitución, siempre se nos ha vendido como algo sórdido, sucio, marginal.

    Y…qué duda cabe que lo es, desgraciadamente, aún lo es, en algunos ámbitos.
    Mujeres obligadas a ejercer la prostitución, retirada su documentación, maltratadas, violadas por sus raptores, forzadas a beber alcohol, a consumir drogas, coaccionadas en algunos casos a mantener relaciones sin protección (preservativos), negadas a ver a un facultativo e la medicina, aunque sea por un simple catarro, cuanto menos las tan necesarias revisiones sanitarias para las trabajadoras sexuales.

    Así pues, ¿cómo podrían mujeres en situaciones similares a las relatadas, tomarse la palabra PUTA, como nos llega a nosotras, que ejercemos esta profesión de una manera libre e independiente?

    En mi entrada me refería al respeto, pero claro, desde un punto de vista, el mío, el que conozco y me resulta familiar. Pero no hay que olvidar que nosotras, unas cuantas privilegiadas, tenemos también la obligación de hacer llegar a cuantos quieran escucharnos y leernos, que hay otro tipo de receptoras para esa palabra.

    Te diría que lo mismo que a algunas profesionales el uso de esa palabra, les hace salir sarpullidos, el resultado en algunos usuarios, es exactamente el mismo.
    Son consumidores de sexo de pago, son usuarios, pero puteros? Puteros no!!!

    Volvemos de nuevo a estereotipos, que se mueven alrededor de algunos vocablos.
    Y en definitiva, dependerá más de la educación, del sentido de nuevo del Respeto, del tono, de la situación en la que nos encontremos, que de la palabra en sí misma.

    ¿Y si hablamos del efecto de la palabra Cabron en los hombres?
    Pongamos por ejemplo que un compañero de trabajo, te dice guiñándote un ojo, o dándote una palmada en la espalda ¡Qué cabron!!!! Se reacciona de buen talante, y se van a tomar un cafelito.
    Pero si en lugar de eso, hay una pelea de por medio. Se produce ese incómodo silencio que apenas dura dos seg. y el otro le espeta con cara de odio: Eres un CABRON!!!!!

    ¿Hay diferencia entre personas libres, el uso con libre albedrío de la palabra PUTA o en este caso de la palabra CABRÓN?
    Creo que no.
    La recepción de ese término dependerá del contexto en el que sea dicho, de si hay superioridad por parte de una de las dos personas (en este caso, el emisor).
    Porque al igual que la trabajadora que mencionábamos al principio, la recibe como una auténtica bofetada a su dignidad, por razones obvias, si el que hace uso despectivo de la palabra Cabrón, resulta ser, pongamos por caso, el jefe del receptor, el efecto, causa y daño será el mismo.

    Pero como hablamos aquí de sexo de pago, las alegorías y/ó comparaciones sólo nos deben servir para poder hacerme entender mejor.

    Y en cuanto a tu último párrafo:

    “Otra cosa bien distinta -y que yo intenté en otros lugares sería el hecho de analizar críticamente la la ‘prostitución’ en tanto que ‘institución socio-cultural’, puesta en relación con otras instituciones sociales o en tanto que forma de organizar la sexualidad y la afectividad que podemos realizar los varones que hemos sido socializados en contextos culturales patriarcales.”

    ¿Institución socio-cultural la prostitucion?
    Creo que deberé documentarme más para llegar a poder responder de una manera acertada, con conocimiento de causa, porque de otra manera no me siento capaz.

    En cuanto a las sociedades patriarcales, sí es verdad que de puertas afuera España ha sido un país donde el cabeza de familia, se vestía por los pies.
    Pero…(y de nuevo me voy a referir a una clase social que me resulta familiar) ¿Quién llevaba la economía de la casa? ¿Quién la educación de los hijos y en qué escuela iban a cursar sus estudios? ¿Quién decidía sobre dónde comprar el piso, o en ámbitos más holgados la casita de veraneo? ¿Quién ayudaba a los niños a hacer los deberes? ¿Quién confraternizaba con los vecinos, y los papás de los amigos de sus hijos?
    ¿Quién en definitiva disponía de tiempo, (puesto que pocas mujeres tenían un puesto de trabajo), e información que luego iba filtrando gota a gota al padre de familia, para hacerle llegar a las conclusiones que ya había llegado la estimada señora, madre de familia, y más que conclusiones decisiones. Decisiones, que finalmente adoptaba el Hombre como propias.
    Porque ellos eran los de las ideas.
    De veras de puertas adentro ¿la nuestra en concreto ha sido una sociedad patriarcal?

    Un saludo

    Paula

  3. En primer lugar Ibán agradecerte sinceramente tu comentario sobre este texto, que lejos de intentar ser referente de nada en absoluto, sólo es un pensamiento en voz alta.
    Tuve el gusto de leerte en el blog de mi amiga Marien, así que no me resultas del todo desconocido.

    Parece que coincidimos en nuestros puntos de vista sobre el tema en cuestión.
    Efectivamente las palabras en sí no es lo que pueden llegar a herirnos, si no lo que ellas encierran. El significado, en este caso despectivo, por parte de quien la usa para herir, menospreciar o herir, ya no sólo a una prostituta, si no a cualquier mujer.
    No es exclusivo este uso del mundo de la prostitución.
    Si me permites la desvariación, te diría que podría ser tan despectiva esa palabra como la famosa frase de: “-Mujer tenías que ser-“, cuando es pronunciada por un hombre a una mujer conductora.
    Le damos demasiada importancia en ocasiones a la palabreja, porque la prostitución, siempre se nos ha vendido como algo sórdido, sucio, marginal.

    Y…qué duda cabe que lo es, desgraciadamente, aún lo es, en algunos ámbitos.
    Mujeres obligadas a ejercer la prostitución, retirada su documentación, maltratadas, violadas por sus raptores, forzadas a beber alcohol, a consumir drogas, coaccionadas en algunos casos a mantener relaciones sin protección (preservativos), negadas a ver a un facultativo e la medicina, aunque sea por un simple catarro, cuanto menos las tan necesarias revisiones sanitarias para las trabajadoras sexuales.

    Así pues, ¿cómo podrían mujeres en situaciones similares a las relatadas, tomarse la palabra PUTA, como nos llega a nosotras, que ejercemos esta profesión de una manera libre e independiente?

    En mi entrada me refería al respeto, pero claro, desde un punto de vista, el mío, el que conozco y me resulta familiar. Pero no hay que olvidar que nosotras, unas cuantas privilegiadas, tenemos también la obligación de hacer llegar a cuantos quieran escucharnos y leernos, que hay otro tipo de receptoras para esa palabra.

    Te diría que lo mismo que a algunas profesionales el uso de esa palabra, les hace salir sarpullidos, el resultado en algunos usuarios, es exactamente el mismo.
    Son consumidores de sexo de pago, son usuarios, pero puteros? Puteros no!!!

    Volvemos de nuevo a estereotipos, que se mueven alrededor de algunos vocablos.
    Y en definitiva, dependerá más de la educación, del sentido de nuevo del Respeto, del tono, de la situación en la que nos encontremos, que de la palabra en sí misma.

    ¿Y si hablamos del efecto de la palabra Cabron en los hombres?
    Pongamos por ejemplo que un compañero de trabajo, te dice guiñándote un ojo, o dándote una palmada en la espalda ¡Qué cabron!!!! Se reacciona de buen talante, y se van a tomar un cafelito.
    Pero si en lugar de eso, hay una pelea de por medio. Se produce ese incómodo silencio que apenas dura dos seg. y el otro le espeta con cara de odio: Eres un CABRON!!!!!

    ¿Hay diferencia entre personas libres, el uso con libre albedrío de la palabra PUTA o en este caso de la palabra CABRÓN?
    Creo que no.
    La recepción de ese término dependerá del contexto en el que sea dicho, de si hay superioridad por parte de una de las dos personas (en este caso, el emisor).
    Porque al igual que la trabajadora que mencionábamos al principio, la recibe como una auténtica bofetada a su dignidad, por razones obvias, si el que hace uso despectivo de la palabra Cabrón, resulta ser, pongamos por caso, el jefe del receptor, el efecto, causa y daño será el mismo.

    Pero como hablamos aquí de sexo de pago, las alegorías y/ó comparaciones sólo nos deben servir para poder hacerme entender mejor.

    Y en cuanto a tu último párrafo:

    “Otra cosa bien distinta -y que yo intenté en otros lugares sería el hecho de analizar críticamente la la ‘prostitución’ en tanto que ‘institución socio-cultural’, puesta en relación con otras instituciones sociales o en tanto que forma de organizar la sexualidad y la afectividad que podemos realizar los varones que hemos sido socializados en contextos culturales patriarcales.”

    ¿Institución socio-cultural la prostitucion?
    Creo que deberé documentarme más para llegar a poder responder de una manera acertada, con conocimiento de causa, porque de otra manera no me siento capaz.

    En cuanto a las sociedades patriarcales, sí es verdad que de puertas afuera España ha sido un país donde el cabeza de familia, se vestía por los pies.
    Pero…(y de nuevo me voy a referir a una clase social que me resulta familiar) ¿Quién llevaba la economía de la casa? ¿Quién la educación de los hijos y en qué escuela iban a cursar sus estudios? ¿Quién decidía sobre dónde comprar el piso, o en ámbitos más holgados la casita de veraneo? ¿Quién ayudaba a los niños a hacer los deberes? ¿Quién confraternizaba con los vecinos, y los papás de los amigos de sus hijos?
    ¿Quién en definitiva disponía de tiempo, (puesto que pocas mujeres tenían un puesto de trabajo), e información que luego iba filtrando gota a gota al padre de familia, para hacerle llegar a las conclusiones que ya había llegado la estimada señora, madre de familia, y más que conclusiones decisiones. Decisiones, que finalmente adoptaba el Hombre como propias.
    Porque ellos eran los de las ideas.
    De veras de puertas adentro ¿la nuestra en concreto ha sido una sociedad patriarcal?

    Un saludo

    Paula

  4. Te agradezco tu respuesta a mi comentario, Paula.

    Como no tengo intención alguna de polemizar contigo (ni ya con nadie más), permíteme sólo comentar sólo alguna cosa de las que me respondes:

    Escribes, entre otras cosas:

    “Y…qué duda cabe que lo es, desgraciadamente, aún lo es, en algunos ámbitos.
    Mujeres obligadas a ejercer la prostitución, retirada su documentación, maltratadas,
    (…).

    Así pues, ¿cómo podrían mujeres en situaciones similares a las relatadas, tomarse la palabra PUTA, como nos llega a nosotras, que ejercemos esta profesión de una manera libre e independiente?

    En mi entrada me refería al respeto, pero claro, desde un punto de vista, el mío, el que conozco y me resulta familiar. Pero no hay que olvidar que nosotras, unas cuantas privilegiadas, tenemos también la obligación de hacer llegar a cuantos quieran escucharnos y leernos, que hay otro tipo de receptoras para esa palabra. “

    En esta consideración que haces aquí estoy totalmente de acuerdo contigo, por supuesto, y creo que, por esas diferencias entre las “situaciones” de unas y otras mujeres en relación a la posibilidad de ejercer su libertad como sujetos con capacidad para ser plenamente autónomos, a las que tú aludes (y en las que juega un papel fundamental el ‘estigma de puta’ como mecanismo opresor, expresión del ejercicio del poder por parte del patriarcado), es una de las razones principales por las que considero necesario y valioso al movimiento social por los derechos de las prostitutas con sus análisis deconstructivos de la categoría ‘puta’, y su activismo pro-derechos.

    -No estoy sin embargo de acuerdo contigo en lo que me replicas hacia el final en relación con tus dudas acerca de la existencia real de una ‘sociedad patriarcal’ (o de cultura patriarcal) en España.

    Creo que no hemos de entender el patriarcado de una forma simplista como una suerte de “omnipoder” de los varones sobre las mujeres que constreñiría absolutamente todas y cada una de las acciones proyectadas por éstas o algo así… Considero que una manifestación del patriarcado puede, por ejemplo, verse con claridad si utilizamos la fórmula analítica de la ‘adjudicación de espacios a las mujeres’. Tú misma me has puesto ejemplos de actividades realizadas esencialmente sólo por las mujeres y referidas todas ellas a la esfera doméstica. Piénsalo…

    La conceptualización del patriarcado que yo trato de adoptar es aquélla que ha ido desarrollando la teoría feminista de raiz ilustrada y cuyas formulaciones pueden encontrarse en autoras contemporáneas como: Celia Amorós (“Hacia una teoría nominalista del patriarcado”); Cristina Molina, Josep-Vicent Marqués; o bien más clásicas como las propias Simone de Beauvoir o Kate Millet.

    Por otra parte, cuando afirmo que la prostitución es una institución socio-cultural lo que estoy queriendo decir es que este fenómeno puede ser concebido como una práctica social institucionalizada (o estabilizada) lo mismo que otras instituciones como pueden ser el noviazgo/matrimonio, la heterosexualidad obligatoria… Se trata de una categoría sociológica.
    La prostitución en sus diferentes modalidades o tipos reune una serie de características formales, unos guiones o rituales a seguir por los varones y por las mujeres, implica una serie de aprendizajes y habilidades por parte de las mujeres oferentes, suele incluir una serie de practicas sexuales, que se repiten en su oferta y su demanda (aunque puedan variar las mismas según las épocas y los lugares); implica asímismo, en las formas más organizadas, unas normas más o menos estables que varones y mujeres han de seguir. También hay unas tarifas estipuladas que varían según el nivel o tipo de prostitución del que estemos hablando, etc. etc.

  5. Si me referí en un principio, a una época en particular, en la que el supuesto patriarcado estaba más instaurado en este país, fue, precisamente porque fue en ese momento donde era más fuerte.
    Donde el hombre supuestamente mandaba y la mujer acataba.

    Las mujeres, carecían de trabajos retribuídos en su gran mayoría, por lo que no eran económicamente independientes y no casarse significaba “quedarse para vestir santos”.

    De puertas afuera, las mujeres carecian de derechos elementales, no tenían ni voz ni voto, y sin embargo ellas eran las encargadas de tirar del carro. No podían tener firma en un banco, aún siendo dinero suyo propio. Para sacarlo, debían pedirle a su marido o padre que lo hiciese por ellas.
    Así estaban las cosas.

    Si querían montar un negocio, éste debía estar a nombre del marido, porque ellas, seres inferiores, no tenían capacidad para regentarlo. Y sin embargo, ellas eran quienes estaban al pie del cañón, compraban, vendían, contrataban, regateaban con los proveedores, etc…

    ¿Qué pasa hoy en día con los hombres, que se enfrentan a mujeres más preparadas que ellos, más inteligentes, más agiles de ideas, que son sus jefas en muchos casos, que no precisan de un hombre en sus vidas, para sentirse “realizadas”?

    Las mujeres han seguido los perfiles marcados por sus madres y abuelas en el ámbito más tradicional y familiar, traslándolos hoy ,en su día a día, en el terreno personal y profesional.

    Sobre el tema de que la prostitución es una institución socio-cultural , amigo Ibán, te contestaré en cuanto disponga de más tiempo.

    Paula

  6. Si me referí en un principio, a una época en particular, en la que el supuesto patriarcado estaba más instaurado en este país, fue, precisamente porque fue en ese momento donde era más fuerte.
    Donde el hombre supuestamente mandaba y la mujer acataba.

    Las mujeres, carecían de trabajos retribuídos en su gran mayoría, por lo que no eran económicamente independientes y no casarse significaba “quedarse para vestir santos”.

    De puertas afuera, las mujeres carecian de derechos elementales, no tenían ni voz ni voto, y sin embargo ellas eran las encargadas de tirar del carro. No podían tener firma en un banco, aún siendo dinero suyo propio. Para sacarlo, debían pedirle a su marido o padre que lo hiciese por ellas.
    Así estaban las cosas.

    Si querían montar un negocio, éste debía estar a nombre del marido, porque ellas, seres inferiores, no tenían capacidad para regentarlo. Y sin embargo, ellas eran quienes estaban al pie del cañón, compraban, vendían, contrataban, regateaban con los proveedores, etc…

    ¿Qué pasa hoy en día con los hombres, que se enfrentan a mujeres más preparadas que ellos, más inteligentes, más agiles de ideas, que son sus jefas en muchos casos, que no precisan de un hombre en sus vidas, para sentirse “realizadas”?

    Las mujeres han seguido los perfiles marcados por sus madres y abuelas en el ámbito más tradicional y familiar, traslándolos hoy ,en su día a día, en el terreno personal y profesional.

    Sobre el tema de que la prostitución es una institución socio-cultural , amigo Ibán, te contestaré en cuanto disponga de más tiempo.

    Paula

  7. De Ibán:

    Paula, nada, sólo dos cosas:
    Lo primero, te agradezco que te estés prestando a mantener este intercambio de ideas conmigo.

    -Con respecto a los ejemplos que me pones de la subordinación de las mujeres al varón, su relegación al ámbito doméstico, su falta de derechos civiles y su inferiorización y ausencia de reconocimiento (su opresión, en definitiva), ¿qué te puedo decir? Que no harían sino confirmar una estructura o sistema de poder patriarcal.

    – En el anterior comentario se me olvidó comentar algo a propósito de una película moderna (año 2000) que a mi me parece que permite ver con claridad como el patriarcado es una realidad que sigue existiendo y condicionando la vida de (prácticamente todas) las mujeres y no una pura entelequia inventada por un puñado de intelectuales o académicas “feministas”.
    La película a la que me refiero se titula “Fóllame” y su autoría corresponde a la escritora francesa, Virginie Despentes. Como no sé si tú has visto y/o analizado este film, te doy mi opinión sobre el mismo en relación al tema del patriarcado.
    En esta película, a mi parecer se puede ver con claridad que sus dos protagonistas femeninas son dos mujeres que, juntas, emprenden un camino sin retorno (autodestructivo) de violencia y destrucción, porque ambas no han podido salirse de unas situaciones absolutamente opresoras y limitadoras de su autonomía como personas. Cada una de estas dos mujeres jóvenes (que al principio del film no se conocen y cuyas vidas se cruzan de un modo fortuito) se desenvuelven en ambientes algo distintos, aunque las dos trabajen en la ‘industria del sexo’, una como prostituta independiente, la otra –procedente de una barriada marginal–, como actriz de cine porno. Esas situaciones severamente limitadoras de su libertad y de su desarrollo como personas en las que ellas se encuentran pueden interpretarse fácilmente (o más sutilmente otras veces) como causadas por un (trans)sistema de dominación masculina en el que ellas están insertas. La adjudicación de unos espacios, tanto físicos como simbólicos, del que ninguna de las dos puede (ni debe) salirse por su condición de ‘ser mujer’ es un hecho evidenciado en la porción primera del film, antes de que ambas emprendan un camino de no retorno. En el caso de la joven de la barriada ese poder patriarcal ejercido sobre ella es aún más evidente (su hermano con su papel “protector”, lo limitadísimo del rol social que, por ser mujer, le es permitido desarrollar en la comunidad en la que vive y que no le permite desarrollarse, una violación cometida por un grupo de violentos “hombrecitos” contra ella y contra una joven menos preparada para soportar la misma…). En el caso de la otra joven me parece que el poder patriarcal se manifestaría, sobre todo, en la ausencia de reconocimiento a lo que ella hace y a lo que vale. Ella utiliza su sexualidad para ganarse el pan y esto no es valorado de ninguna manera o reconocido por su compañera de piso. Más bien, todo lo contrario: su compañera de piso la desprecia por su sexualidad y la estigmatiza, no reconociéndole su estatuto de persona.
    En las situaciones de ambas mujeres creo puede interpretarse también de alguna manera, que ese sistema de dominación patriarcal en el que están insertas funciona bastante simbióticamente con el sistema socio-económico imperante con el que ellas se topan: un sistema de capitalismo salvaje, excluyente para con amplios sectores de la sociedad, y, contradictoriamente, con una nueva cultura de consumo desenfrenado y hedonista, destinada sólo a las clases privilegiadas… Creo que la autora del film nos presenta este tema según su propio análisis más personal, queríendonos decir, por un lado, que
    a) para las mujeres pobres o que ven más limitadas sus oportunidades vitales por pertenencia a una determinada clase social o a una cultura, tal sistema combinado resulta aún más opresor en lo económico, relegándolas a “trabajos” muy ligados a su estatus de género (sexo-servidoras y acompañantes femeninas, actriz porno…); y por otro que
    b) para la realización de la autonomía sexual de las mujeres, la mutua impregnación o combinación del sistema patriarcal con un sistema socioeconómico predominantemente burgués y de capitalismo salvaje resulta fatal. Las únicas opciones que parecen quedarles a las mujeres ante tal sistema de opresión serían el sexo comercial (la pornografía y la prostitución), el sexo ocasional y despersonalizado con varones desconocidos o la sexualidad homosexual entre dos amigas.

    -En fin, considero que una película moderna como “Fóllame” deja constancia de que el patriarcado es algo real y una estructura existente todavía hoy en sociedades tan “avanzadas” como las de nuestro entorno (la francesa en concreto) y que la misma representa en toda su crudeza lo que puede significar para las vidas de algunas mujeres el vivir bajo ese sistema de poder.
    Una película, sin duda, para recomendar si no se ha visto la misma.

    -Por otra parte, comentarte que yo ya tengo claro que la prostitución, en la España actual (y aunque su ejercicio no esté legalizado como una profesión) puede concebirse como una institución social (al igual que muchas otras instituciones sociales). Numerosas investigaciones históricas demuestran que la prostitución ha sido en muchos momentos de la historia de Occidente una verdadera institución social. Las propias descripciones sociológicas actuales de esta realidad apunta a lo mismo. Además, las mismas teóricas del estigma e investigadoras feministas de la prostitución así lo ven también (p. ej. las propias Gail Pheterson o Raquel Osborne), e incluso la califican de institución patriarcal.
    Por tanto, no necesito ser convencido de esto.

  8. Hola Ibán, Hola Paula,

    Os olvidáis de comentar que las mujeres “santitas” también han puesto (y ponen)su granito de arena para que “puta” sea peyorativo, Puta es la otra, la mala, la viciosa…etc.

    Por otro lado, también coincido contigo Paula, en el último comentario que haces. Que de puertas hacia fuera, la mujer ha carecido de derechos y ha estado discriminado pero en casa, sin ningún género de dudas muchas mujeres hacían y hacen valer sus derechos. Yo creo que todas las que tenemos cuarenta años, hemos visto a nuestras madres abnegadas, amas de casa, pero que controlaban la economía, se comía a la hora que decían ellas…y el padre era el autoridad delante de los hijos, (más o kenos resumiendo) Una película que ilustra muy bien esto que comento es 1 franco 14 pesetas, de Carlos Iglesias.

  9. Montse, un placer y un lujazo tenerte por aquí. Como siempre, y lo sabes, eres mi “ídola”.
    Fuiste mi maestra y un modelo a seguir, sin ni siquiera conocerte.
    Coincidimos en muchas cosas, será porque hemos vivido algunas situaciones similares, aunque por supuesto, tu experiencia supera en mucho la mía. Como tantas otras cosas…por eso es siempre un auténtico lujo tenerte cerca.
    Un besito amiga!!!!

  10. Montse, un placer y un lujazo tenerte por aquí. Como siempre, y lo sabes, eres mi “ídola”.
    Fuiste mi maestra y un modelo a seguir, sin ni siquiera conocerte.
    Coincidimos en muchas cosas, será porque hemos vivido algunas situaciones similares, aunque por supuesto, tu experiencia supera en mucho la mía. Como tantas otras cosas…por eso es siempre un auténtico lujo tenerte cerca.
    Un besito amiga!!!!

  11. Ibán:

    No dudo de que tus conocimientos, lecturas, teorías y puntos de vista, tengan un peso específico importante.
    Pero…la realidad se impone. Y, a veces, algunas veces, no hay más realidad que la práctica. La teoría, la experiencia, nos ayuda a mejorar la práctica. Y cada uno cuenta la feria según le va. El de una trabajadora sexual, en este caso, yo, con mi relativa poca experiencia comparada por ejemplo con la de Montse, pero con el sentido común por delante para aplicarlo, supliendo la teoría, no me ha ido mal, en la práctica. ¿Me estoy liando?
    En resumen, te diré, que si bien está genial leer sobre el tema y documentarse, nunca podrá superar toda esa información adquirida a la experiencia vivida. Puta no es más que una palabra, una más, que sólo debería ser un insulto, si la mujer la recibe como tal.
    ¿Que las mujeres la usan en sentido incluso más peyorativo que los varones?…pues claro que sí!!
    Por eso tenemos que infravalorarla como insulto, y sonreir.
    Nadie dice…”reponedor” como insulto. Ni “arquitecto, que eres un arquitecto”!!!
    Así pues, que ese término deje de ser una herramienta para insultar no sólo a pofesionales, si no a las mujeres en general, es trabajo nuestro. De la práctica del día a día. Del respeto que nos debemos a nosotras mismas.

    Paula

  12. Ibán:

    No dudo de que tus conocimientos, lecturas, teorías y puntos de vista, tengan un peso específico importante.
    Pero…la realidad se impone. Y, a veces, algunas veces, no hay más realidad que la práctica. La teoría, la experiencia, nos ayuda a mejorar la práctica. Y cada uno cuenta la feria según le va. El de una trabajadora sexual, en este caso, yo, con mi relativa poca experiencia comparada por ejemplo con la de Montse, pero con el sentido común por delante para aplicarlo, supliendo la teoría, no me ha ido mal, en la práctica. ¿Me estoy liando?
    En resumen, te diré, que si bien está genial leer sobre el tema y documentarse, nunca podrá superar toda esa información adquirida a la experiencia vivida. Puta no es más que una palabra, una más, que sólo debería ser un insulto, si la mujer la recibe como tal.
    ¿Que las mujeres la usan en sentido incluso más peyorativo que los varones?…pues claro que sí!!
    Por eso tenemos que infravalorarla como insulto, y sonreir.
    Nadie dice…”reponedor” como insulto. Ni “arquitecto, que eres un arquitecto”!!!
    Así pues, que ese término deje de ser una herramienta para insultar no sólo a pofesionales, si no a las mujeres en general, es trabajo nuestro. De la práctica del día a día. Del respeto que nos debemos a nosotras mismas.

    Paula

  13. De Ibán:

    Con esto que concluyes:

    “Así pues, que ese término deje de ser una herramienta para insultar no sólo a pofesionales, si no a las mujeres en general, es trabajo nuestro. De la práctica del día a día. Del respeto que nos debemos a nosotras mismas.”

    estoy muy de acuerdo contigo, con Montse y con infinidad de mujeres más.

    [Te agradezco que me hayas permitido expresarme en tu blog].

  14. De Daniel:

    Sinceramente creo que hablaís, a mi modo de entender, de dos prostituciones distintas, Paula de una prostitución moderna y práctica y la de Ibán de una teórica y trasnochada, basada en unos estereotipos anticuados y que mezcla esta actividad con unas ideas generalistas de la sociedad que se salen del punto de partida: respeto entre puta y putero.

    Las teorías y escritos por no ejercientes me interesan bastante poco, considero que es una forma de prostitución del intelecto en busca de unos euros con libros que suelen ser copia de la copia de la copia… con títulos que despiertan morbo.

    Me voy referir la prostitución que mejor conozco: scorts independientes.

    Por otro sitio escribí:

    “Los recuerdos de este mundillo se funden y confunden en la mente, hace más de treinta años, con sus largos retiros, noches de alcohol y chicas, juntos o por separado, me bebía la vida, las mujeres pasaban, mañana habría más wocka y otra chica era muy probable que conociese… pero si recuerdo que siempre las trate con cortesía y respeto, puedo asegurar que nunca distinguí entre una profesional y el ligue del momento.”
    “Ahora se saborear el muy esporádico martini con unas gotas de gin y el sorbete de limón al cava, en su agradable compañía. Me perdonareis la comparación, exactamente igual con las chicas, aprecio lo que valen, las saboreo con un placer infinito y les doy lo mejor de mi.”

    De unos años a esta parte, con la llegada de las nuevas tecnologías, internet y móviles, la relación entre profesional y cliente, en muchos casos, ha cambiado y creo que para mejor, se ha hecho más humana, más cercana, y ante este hecho pasas de tener una relación profesional a conocer a la persona y ese conocimiento te lleva al respeto en la mayoría de los casos. Basta incluso con la preparación de la cita, para que independientemente del resultado final, deje de ser un: aquí te pillo aquí te follo, aunque ambos sepamos a que jugamos.

    Repito: El conocimiento de una persona, salvo deshonrosas excepciones, lleva al respeto de de esta.

    Montse… a la que tanto he leído: un beso.

    Paula…un beso.

  15. De Ibán:

    RECTIFICACIÓN:

    En el breve comentario que he dejado sobre la película francesa ‘Fóllame’ veo ahora que hago unas consideracione erróneas. Sin duda algo como lo siguiente que he dejado escrito:

    “para la realización de la autonomía sexual de las mujeres, la mutua impregnación o combinación del (…) resulta fatal. Las únicas opciones que parecen quedarles a las mujeres ante tal sistema de opresión serían el sexo comercial (la pornografía y la prostitución), el sexo ocasional y despersonalizado con varones desconocidos o la sexualidad homosexual entre dos amigas.”

    no es acertado ni tampoco –creo– una concepción que se pueda atribuir a Virginie Despentes, la autora del guión de la película.
    Creo que estas consideraciones son producto, sobre todo, de una sobreinterpretación mía, pues esos espacios o ámbitos que menciono: el sexo comercial (prostitución, películas porno) el sexo homosexual entre dos amigas o el sexo ocasional con desconocidos, ya ha quedado claro que pueden permitir a las mujeres desarrollar una cierta autonomía sexual (al menos mayor que en otros espacios como el matrimonio).
    Lo que quizás sí sucedería –y de ahí esa sobreinterpretación– es que tal y como son contadas y contextualizadas en la película esas realizaciones de la sexualidad de sus dos protagonistas femeninas bien parece que las mismas no tienen continuidad o no significan, apenas, trascendencia en las vidas de esas mujeres (sobre todo desde el momento en que ambas se encuentran después de haber cometido los homicidios y deciden viajar juntas buscando la libertad, para ir a continuación cayendo en la cuenta de que ese camino que han emprendido juntas, por causa de un sistema opresor en el que ellas nunca estuvieron incluídas en realidad y que, además, nunca las aceptará como las mujeres que ellas pretenden ser , solamente significa entonces una huída hacia ninguna parte).

  16. Hola Paula, Marian y compañía:

    ¡Siempre clara y concisa!

    Pero estoy un poco en desacuerdo contigo, por supuesto no cuando hablas de respeto, sino con utilizar la palabra “puta”.

    Ya me conoces, yo no soy de usar esa palabra para definir a ninguna mujer, trabaje en lo que trabaje o haga lo que haga; para mi son siempre señoritas, señoras, mujeres, chicas….Al fin y al cabo, en la educación que recibí no existían estas palabras (puta/o, cabrón/ona, guarro/a, …).

    Independiéntemente de esa educación, voy a dar mis razones del porqué las considero innecesarias, simpre bajo mi punto de vista, y con respeto hacia las demás opiniones:

    1.- Efectívamente, y generalizando, no son las palabras las que hacen daño, sino cómo se dicen y cómo se interpretan.

    2.- Cada uno hemos recibido una educación y tenemos una serie de valores distintos, lo que nos lleva a interpretar las palabras de mil formas distintas, que pueden no corresponder con lo que la persona que las utiliza quiere expresar. Por lo que es más fácil hacernos entender de forma adecuada si utilizamos menos palabras que tengan significados controvertidos o que se puedan interpretar como dañinas.

    3.- Teniendo un vocabulario tan rico como es el nuestro, con palabras que no dejan lugar a una interpretación equívoca, considero más respeto hacia la persona que hablo y sobre de la quien hablo no utilizar estas palabras.

    Quizá mi punto de vista sobre la utilización de estas palabras no es común y sea algo raro, pero sí estoy de acuerdo en lo fundamental de lo que hablas, y es en el respeto.

    Si considero fundamental el respeto en nuestra vida cotidiana, ¡cuanto más no debe ser en los momentos en que vamos compartir unos momentos de intimidad! Ya seamos señorita o caballero, y utilizando tu misma frase “Quid pro quo”, respeto de ambos y entre ambos.

    Un saludo:

    Mash

  17. Ibán:

    Tú siempre tan explícito en tus comentarios, agradezco sincera y públicamente tus aportaciones, siempre interesantes y dando otro punto de vista, que es de gran válidez y como ya dije, de todo se aprende.

    La prostitució eiste y existirá, porque es un servicio público.
    Oferta y demanda. Y cada cliente, cada usuario, busca esa demanda como divertimento, necesidad, ocio, por comodidad, como cualquier otro servicio.

    Un día, un cliente casado, que había tenido una amante durante muchos años más de 20), compañera suya de trabajo, también casada, y que daba la casualidad de que ambos matrimonios eran “amigos”, me contó esta historia que por los detalles que me dió la entiendo completamente verídica.
    Durante todos esos años de feliz connivencia, estaba claro que ninguno de los dos dejaría a su pareja, hasta que la amante quiso más. Quería a su hombre para ella sola. Como era un tema ya muy hablado por ellos dos, él se asombra, intenta hacerla razonar, pero sin éxito. La cosa acabó mal. Ella, despechada se lo cuenta a su marido, éste a la esposa de mi cliente. Imagina, Ibán, el perjuicio para ambos matrimonios. Ambas parejas al borde del divorcio. Y aunque ninguno estaba dispuesto a perder lo que cómodamente les aportaba la santa institución del matrimonio, tampoco eran felices. Solución salomónica: mirar a otro lado y la firme promesa de no tener jamás otra amante. No más implicaciones sentimentales.
    Y fue entonces cuando empezó a recurrir al sexo de pago. Porque..”el sexo de pago resulta siempre mucho ,más económico”. La frase, en aquel momento en el que yo llevaba poco tiempo en este trabajo, me sorprendió. Pero lo he entendido. Nosotras no nos implicamos. Vendemos tiempo, e intercambiamos, ilusiones,juegos sexuales,ternura, risas, complicidad, caricias. Pero acabado el tiempo, no buscamos más de esa persona, no pretendemos amor, ni apoyo, ni matrimonio. Somos profesionales.
    Es, como ves, otra manera de respeto.

    De nuevo, Ibán, gracias por tus aportaciones, valiosísimas.

    Paula

  18. Ibán:

    Tú siempre tan explícito en tus comentarios, agradezco sincera y públicamente tus aportaciones, siempre interesantes y dando otro punto de vista, que es de gran válidez y como ya dije, de todo se aprende.

    La prostitució eiste y existirá, porque es un servicio público.
    Oferta y demanda. Y cada cliente, cada usuario, busca esa demanda como divertimento, necesidad, ocio, por comodidad, como cualquier otro servicio.

    Un día, un cliente casado, que había tenido una amante durante muchos años más de 20), compañera suya de trabajo, también casada, y que daba la casualidad de que ambos matrimonios eran “amigos”, me contó esta historia que por los detalles que me dió la entiendo completamente verídica.
    Durante todos esos años de feliz connivencia, estaba claro que ninguno de los dos dejaría a su pareja, hasta que la amante quiso más. Quería a su hombre para ella sola. Como era un tema ya muy hablado por ellos dos, él se asombra, intenta hacerla razonar, pero sin éxito. La cosa acabó mal. Ella, despechada se lo cuenta a su marido, éste a la esposa de mi cliente. Imagina, Ibán, el perjuicio para ambos matrimonios. Ambas parejas al borde del divorcio. Y aunque ninguno estaba dispuesto a perder lo que cómodamente les aportaba la santa institución del matrimonio, tampoco eran felices. Solución salomónica: mirar a otro lado y la firme promesa de no tener jamás otra amante. No más implicaciones sentimentales.
    Y fue entonces cuando empezó a recurrir al sexo de pago. Porque..”el sexo de pago resulta siempre mucho ,más económico”. La frase, en aquel momento en el que yo llevaba poco tiempo en este trabajo, me sorprendió. Pero lo he entendido. Nosotras no nos implicamos. Vendemos tiempo, e intercambiamos, ilusiones,juegos sexuales,ternura, risas, complicidad, caricias. Pero acabado el tiempo, no buscamos más de esa persona, no pretendemos amor, ni apoyo, ni matrimonio. Somos profesionales.
    Es, como ves, otra manera de respeto.

    De nuevo, Ibán, gracias por tus aportaciones, valiosísimas.

    Paula

  19. Daniel:

    De tus comentarios se deduce, que eres un auténtico caballero cuando acudes a las profesionales del sexo de pago. Respeto de nuevo, por parte de un usuario, que imagino, por tus palabras, ha debido ser correspondido.
    Porque, en el transcurso de mi corta carrera, he podido ver como grandes caballeros, empezaban en un tipo de prostitución de alto nivel, y sea por las razones que fuere, han acabado siendo auténticos crápulas, bajando el caché, -“estas putas no merecen cobrar tanto”-.
    Es un degeneración propia del individuo? Es acaso, propiciado el cambio porque han sido engañados (faltados pues al respeto) y como accion-reacción, ellos también han dejado se ser respetuosos?
    Es, acaso, (porque al putero gusta de comentar sus hazañas sexuales con compñaeros), ocasionado por esos “amigos”, que le dicen que pagando lo que paga y siendo respetuoso, le van a tomar el pelo?

    De nuevo más preguntas que respuestas.
    Un abrazo Daniel!!

    Paula

  20. Daniel:

    De tus comentarios se deduce, que eres un auténtico caballero cuando acudes a las profesionales del sexo de pago. Respeto de nuevo, por parte de un usuario, que imagino, por tus palabras, ha debido ser correspondido.
    Porque, en el transcurso de mi corta carrera, he podido ver como grandes caballeros, empezaban en un tipo de prostitución de alto nivel, y sea por las razones que fuere, han acabado siendo auténticos crápulas, bajando el caché, -“estas putas no merecen cobrar tanto”-.
    Es un degeneración propia del individuo? Es acaso, propiciado el cambio porque han sido engañados (faltados pues al respeto) y como accion-reacción, ellos también han dejado se ser respetuosos?
    Es, acaso, (porque al putero gusta de comentar sus hazañas sexuales con compñaeros), ocasionado por esos “amigos”, que le dicen que pagando lo que paga y siendo respetuoso, le van a tomar el pelo?

    De nuevo más preguntas que respuestas.
    Un abrazo Daniel!!

    Paula

  21. Mash, mi querido Mash!!!!

    Un placer y un honor tenerte en este rinconcito…gracias por venir.

    Sé que eres un hombre respetuoso, sé que odias las palabras malsonantes, sé que eres un caballero en todas las vertientes que de tí conozco. Y de nuevo, una vez más, mi respeto hacia tí.
    Por desgracia para el mundo en general, no todas las personas somos iguales, y hay hombres y mujeres también a los que gusta de dañar precisamente con esa palabra no sólo a profesionales, si no a cualquiera que esté en una posición más débil.

    Puta. Puta. Es una palabra. De la palabra “guarra” si quieres hablamos en otra vida…uuffff

    Y con la palabra puta algunos intentan herirnos. Y ahí es dónde vamos algunas profesionales. A intentar quitarle el estigma a esa palabra, para que no pueda ser dañina, no para algunas, que pasamos de ella, de nosotras mismas, decimos que somos putas y no nos avergonzamos de ello. Si no, para aquellas profesionales que se encuentran pasando momentos difíciles, que no ejercen esta actividad al igual que nosotras,de manera independiente y con convencimiento de lo que hacemos. Mujeres solas, indefensas, que ven en este trabajo solo humillación y vejación. Para ellas esa palabra, es recibida como un bofetón, no en la cara, si no en su dignidad.
    Para todas ellas, mis mayores respetos, solidadridad y cariño.

    Un beso amigo

    Paula

  22. Mash, mi querido Mash!!!!

    Un placer y un honor tenerte en este rinconcito…gracias por venir.

    Sé que eres un hombre respetuoso, sé que odias las palabras malsonantes, sé que eres un caballero en todas las vertientes que de tí conozco. Y de nuevo, una vez más, mi respeto hacia tí.
    Por desgracia para el mundo en general, no todas las personas somos iguales, y hay hombres y mujeres también a los que gusta de dañar precisamente con esa palabra no sólo a profesionales, si no a cualquiera que esté en una posición más débil.

    Puta. Puta. Es una palabra. De la palabra “guarra” si quieres hablamos en otra vida…uuffff

    Y con la palabra puta algunos intentan herirnos. Y ahí es dónde vamos algunas profesionales. A intentar quitarle el estigma a esa palabra, para que no pueda ser dañina, no para algunas, que pasamos de ella, de nosotras mismas, decimos que somos putas y no nos avergonzamos de ello. Si no, para aquellas profesionales que se encuentran pasando momentos difíciles, que no ejercen esta actividad al igual que nosotras,de manera independiente y con convencimiento de lo que hacemos. Mujeres solas, indefensas, que ven en este trabajo solo humillación y vejación. Para ellas esa palabra, es recibida como un bofetón, no en la cara, si no en su dignidad.
    Para todas ellas, mis mayores respetos, solidadridad y cariño.

    Un beso amigo

    Paula

  23. De Ibán (y ya como último comentario que dejo:

    Paula, muchas gracias por el halago acerca de lo valiosas que estimas mis aportaciones, que creo que no me merezco.

    -En tu respuesta a la persona que firma Daniel, te interrogas acerca del porqué del cambio en algunos varones que, en su momento, fueron clientes de escorts y después deciden pasarse a demandar los “servicios” de mujeres de más bajo estanding. Dejas planteadas varias preguntas (a modo de hipótesis).

    A mí esa misma duda también se me plantea… Y para tratar de encontrar una respuesta apropiada a la misma, me parece que una hipótesis válida, por cuanto su misma formulación lleva implícito cómo nos construímos los varones en aquellos contextos culturales que yo considero ‘patriarcales’ o ‘androcéntricos’, en los que la consigna básica con la que nos socializamos los hombres es ‘ser varón es ser importante’, y [en los que se nos hace creer que por el mero hecho de ser varones y por tener poder económico ya –sólo por eso– vamos a conseguir lo que queremos de los otros (en este caso de unas mujeres a las que pagamos por una relación)], puede ser la sugerida por el filósofo André Gorz en unos enunciados como los siguientes:

    “La situación es exactamente inversa en el «trabajo» de la prostituta: su habilidad técnica debe ser puesta en práctica de la forma deseada (sin razón) por el cliente. Lo que este último quiere comprar es la implicación completa de la prostituta en los actos que él demanda: debe plegarse a sus exigencias poniendo en el/o de lo suyo y no de manera rutinaria. Debe ser una libertad-sujeto, pero una libertad que no puede hacer otra cosa que convertirse en el diligente instrumento de la voluntad del otro. Con otras palabras, debe ser ese ser contradictorio, imposible, fantasmal que es la «bella esclava» (la que, en los Cuentos de las mil y una noches, el joven príncipe recibe como regalo, sentada desnuda sobre un caballo blanco); la esclava que, con toda su inteligente sensibilidad, realiza libremente los deseos del amo y no es libre más que para esto; la esclava que, en la realidad, no es nunca más que una persona que juega a ser el ser fantasmal que obsesiona el espíritu de su amo. «Tú pagas y harás de mí lo que quieras.» En esta sola frase todo está dicho: la prostituta se erige en sujeto soberano para exigir el pago y, tan pronto es satisfecha esta exigencia, se abolirá como soberanía para metamorfosearse en el instrumento del pagador. Se erige, pues, en libre sujeto que va a jugar a ser esclava. Su prestación va a ser una simulación; y ella no lo oculta.”
    …………..

    [Para abundar en este tipo de análisis acerca de lo que espera el varón cliente de la mujer oferente, léase el análisis completo del autor en: http://prostitucion-visionobjetiva.blogspot.com/search?q=Andr%C3%A9+Gorz ]

    -Y un análisis similar,aunque más extenso es el que llevaron a cabo Bruckner y Finkielkraut en los años 70 (en dos capítulos de un libro), y disponible en internet en: http://sexualidad.wordpress.com/2006/05/05/224/
    y
    http://sexualidad.files.wordpress.com/2007/07/bruckner-y-finkielkraut-prost-2.pdf

    Muchas Gracias

  24. Leído el “análisis completo” del autor André Gorz, no puedo más que decir que me parece pura anécdota teórica de nuevo.
    Decir de una prostituta que porque el cliente paga, ya se puede hacer de ella cuanto se quiera. Que ella misma, se deja, me parece más una quimera que una realidad.
    Hay protocolos, hay normas, la mayoría las seguimos a rajatabla, algunas son compartidas, otras de índole más personal. Pero de lo que no cabe duda alguna, es de que aquí no cabe la teoría del “todo vale”. Es un texto largo, en el que el autor se ha extendido, pero desde una visión demasiado subjetiva y si me lo permites, desde un punto de partida en desuso, si es que alguna vez estuvo en uso.
    Nosotras trabajamos.
    Eso no hay quien pueda refutarlo.
    Que no será el mismo servicio, el dado por una trabajadora que atienda en la calle, que deberá acudir a una pobre habitación que rara vez cumple con los requisitos mínimos de higiene, o acaso en un coche, o como yo misma he podido ver entre dos contenedores de basura, ese servicio no será el mismo que el ofrecido por una señorita que trabaje en un club, que si bien puede hacer también una cantidad de servicios considerable, lo hace en un entorno más adecuado y limpio. Como tampoco será el mismo que dará una chica trabajadora en un piso, ya hablamos de más calidad y precio, en el servicio ofrecido y en el entorno. O simplemente el de una trabajadora sexual independiente, que trabaja a su gusto, puede permitirse el escoger a sus clientes y el entorno será más lujoso y buscará que sea un reflejo se sí misma y de su propio servicio.
    Vendemos tiempo, y servicios sexuales. No somos un agujero, o tres, como afirma André Gorz, en ninguno de los niveles descritos. Somos trabajadoras. Como las de cualquier otro sector. Y sí, sentimos y padecemos, nos gusta nuestro cuerpo, y con él ofrecemos los servicios pactados. Con él trabajamos, pero jamás lo ponemos a disposición total del usuario, porque es nuestro. Al igual que a nosotras no se nos ocurre hacerles un moretón o un chupetón, tampoco a nosotras se nos puede hacer lo que se quiera. No vendemos nuestro cuerpo. Es nuestro. No vendemos nuestra alma. Es nuestra.
    Vendemos servicios contratados a tiempo. De ese modo disiento con el autor, como no podría ser de otra manera. Y ya no por ser producto de una sociedad o educación patriarcal, si no sencillamente, porque no es cierto.
    Un cuento de las mil y una noches…una fantasía de hombre. No de los hombres en general, gracias a Dios, claro. Porque de ese modo, nosotras no seríamos capaces de realizar nuestro trabajo de ninguna de las maneras.

    Me gustan tus comentarios Ibán, y cómo no, me gustan tus aportaciones, aunque no esté de acuerdo con ellas. Pero de todo se aprende.
    Un caluroso abrazo

    Paula

  25. Leído el “análisis completo” del autor André Gorz, no puedo más que decir que me parece pura anécdota teórica de nuevo.
    Decir de una prostituta que porque el cliente paga, ya se puede hacer de ella cuanto se quiera. Que ella misma, se deja, me parece más una quimera que una realidad.
    Hay protocolos, hay normas, la mayoría las seguimos a rajatabla, algunas son compartidas, otras de índole más personal. Pero de lo que no cabe duda alguna, es de que aquí no cabe la teoría del “todo vale”. Es un texto largo, en el que el autor se ha extendido, pero desde una visión demasiado subjetiva y si me lo permites, desde un punto de partida en desuso, si es que alguna vez estuvo en uso.
    Nosotras trabajamos.
    Eso no hay quien pueda refutarlo.
    Que no será el mismo servicio, el dado por una trabajadora que atienda en la calle, que deberá acudir a una pobre habitación que rara vez cumple con los requisitos mínimos de higiene, o acaso en un coche, o como yo misma he podido ver entre dos contenedores de basura, ese servicio no será el mismo que el ofrecido por una señorita que trabaje en un club, que si bien puede hacer también una cantidad de servicios considerable, lo hace en un entorno más adecuado y limpio. Como tampoco será el mismo que dará una chica trabajadora en un piso, ya hablamos de más calidad y precio, en el servicio ofrecido y en el entorno. O simplemente el de una trabajadora sexual independiente, que trabaja a su gusto, puede permitirse el escoger a sus clientes y el entorno será más lujoso y buscará que sea un reflejo se sí misma y de su propio servicio.
    Vendemos tiempo, y servicios sexuales. No somos un agujero, o tres, como afirma André Gorz, en ninguno de los niveles descritos. Somos trabajadoras. Como las de cualquier otro sector. Y sí, sentimos y padecemos, nos gusta nuestro cuerpo, y con él ofrecemos los servicios pactados. Con él trabajamos, pero jamás lo ponemos a disposición total del usuario, porque es nuestro. Al igual que a nosotras no se nos ocurre hacerles un moretón o un chupetón, tampoco a nosotras se nos puede hacer lo que se quiera. No vendemos nuestro cuerpo. Es nuestro. No vendemos nuestra alma. Es nuestra.
    Vendemos servicios contratados a tiempo. De ese modo disiento con el autor, como no podría ser de otra manera. Y ya no por ser producto de una sociedad o educación patriarcal, si no sencillamente, porque no es cierto.
    Un cuento de las mil y una noches…una fantasía de hombre. No de los hombres en general, gracias a Dios, claro. Porque de ese modo, nosotras no seríamos capaces de realizar nuestro trabajo de ninguna de las maneras.

    Me gustan tus comentarios Ibán, y cómo no, me gustan tus aportaciones, aunque no esté de acuerdo con ellas. Pero de todo se aprende.
    Un caluroso abrazo

    Paula

  26. De Ibán:

    Paula, tu respuesta a mi planteamiento no me parece acertada por lo siguiente:
    A.
    1) Lo que yo he transcrito y he dejado en este hilo de tu blog del análisis de André Gorz sobre la “naturaleza” del contrato de prostitución es sólo un fragmento que me parecía interesante traer a colación a modo de una hipótesis alternativa a las preguntas que tú te hacías del porqué algunos varones usuarios, en un momento dado, deciden pasarse a relaciones comerciales con mujeres en un standing más bajo.

    2) En el mismo sentido que tú apuntas yo tampoco estoy del todo de acuerdo con Gorz en toda la parte de su análisis en la que discute si los servicios de naturaleza sexual en la prostitución son o no son un verdadero trabajo para las mujeres oferentes –desde el punto de vista de las trabajadoras. [Si te fijas, esto mismo es lo que critico en los comentarios al texto de dicho autor que dejé en el blog de Montse].
    Pero aparte de esto, si analizas ese fragmento que yo he seleccionado y traído a colación en esta entrada de tu blog, lo que intenta ahí Gorz es meterse en la cabeza de algunos varones usuarios de sexo de pago (varones, igual que el mismo o que yo cuya sexualidad/masculinidad ha sido construída en una cultura patriarcal) y venir a decir que la clase de relación con una mujer que ellos buscan o esperan encontrar en el contrato de prostitución nunca la podrán encontrar del todo.
    Este fragmento de Gorz en relación a la pregunta que tú te hacías acerca de esos clientes que se pasaban a un standing más bajo, CREO que podría tener valor en el sentido siguiente:

    Cabe la siguiente hipótesis:
    1. En relación con las relaciones sexuales pagadas con mujeres con tarifas elevadas, es probable que algunos de los varones que acuden a este tipo de servicios lo hagan esperando encontrar ahí una implicación total en la relación de la mujer a la que pagan, una implicación que para ellos ha de significar una satisfacción plena de sus necesidades sexuales y/o afectivas…
    2. A medida que van acumulando experiencias con esa mujer a la que pagan por una relación, tales varones van cayendo en la cuenta de que “ese ser contradictorio, imposible, fantasmal que es la «bella esclava” (A. Gorz) que ellos esperaban encontrar en una relación sexual/afectiva pagada con una suma elevada no la han encontrado por la simple razón de que ello era sobre todo una construcción mental (un “mito”) que ellos se habían montado en sus cabeza, por lo que, consecuentemente, empiezan a estimar que ya no tiene sentido el pagar por relaciones en un medio como el alto standing, puesto que ellos ahí tampoco satisfacerán aquella necesidad basada en una idea mítica que ellos se habían montado, por lo que
    3. Esos hombres –quizás con una economía ya algo debilitada– deciden pasarse a las relaciones venales con mujeres que cobren tarifas más económicas, quizás con la expectativa (más modesta) de encontrar en estas nuevas mujeres cosas más factibles: ratos más o menos igual de agradables y a un precio más asequible, una posible pareja…

    En fin: que el problema radicaría en las expectativas demasiado elevadas que algunos varones que se acercan al alto standing como demandantes podría tener con respecto a la clase de relaciones con mujeres que van a encontrar en ese nivel de prostitución. Una vez que esas expectativas se vienen abajo, esos varones deciden cambiarse a niveles de prostitución más económicos para ellos y en los que las mujeres oferentes ganan también menos.

    B. Te animo a que le eches un vistazo a los análisis de Bruckner y Finkielkraut. En mi opinión estos autores analizan el fenómeno con más detalle, y es posible que también más pegados a la realidad.

    Te agradezco el tiempo que te tomas en leerme.

  27. De Popeye.

    Querida Paula, Marien y demás comentaristas.

    Es un tema tan complejo como la propia sociedad. Los puteros son/somos un reflejo de ella, de nuestra educación, nuestro entorno y de nuestros genes. Solo es necesario leer los comentarios de los foros más candentes (Spalumi, Puta Locura, etc.) para darse cuenta que hay hombres con diferentes consideraciones de las mujeres, sean prostitutas o no.

    Probablemente no hay una respuesta concisa ni clara y puede que los sociólogos con un amplio estudio puedan sacar algo de claridad en este asunto.

    Por mi parte solo puedo hablar de mi experiencia, pero es solo un caso particular. Para mi una prostituta de club tiene el mismo valor que una escort de alto nivel, aunque el servicio que ofrece es probablemente distinto y el tipo de clientes también.

    Las motivaciones para tener sexo de pago son también muy variadas y esas motivaciones unidas al resto de parámetros comentados forjan el trato y la relación entre cliente y proveedora.

    Pero siempre deberíamos defender que el respeto debe estar por encima del resto, haya o no transacción comercial.

  28. Supongo Ibán, por mis experiencias, que cada persona es un mundo, y por suerte, lo que las prostitutas ofrecemos no es 1Kg. de patatas, que también las hay de muchas clases y maneras d cocinarlas. No me dejes liarme, que me enrollo mucho…A lo que iba, hay tantas clases de prostitutas y usuarios como diferentes tipos de conducta se pueden observar en cada individuo No hay un comportamiento puteril en sí, hay un comportamiento personal. A nivel ofertante y demandante. Esta claro que hay profesionales reconocidas por su buen saber hacer, lo mismo que las hay por su inapetencia, o desgana etc…Y lo mismo ocurre con algunos clientes, a algunos se les reconoce su buenas maneras tras el primer cruce de miradas, otros engañan como buenísimos actores dignos de un óscar, otros ya desprenden un tufillo peligroso o soez. No creo que sean así sólo cuando van de correrías, si no que es una faceta más de su personalidad. Todos tenemos múltiples caras, todos, reaccionamos de maneras distintas a actos semejantes, en ocasiones, aunque sólo sea nivel cognitivo, ya tenemos una conducta establecida ante determinadas situaciones.
    Hay alguna diferencia entre usuario de sexo-profesional-persona?
    Las prostitutas piensan y/ó actúan diferente como mujeres que la vecina del 5º que es veterinaria?

    Los puteros piensan y/ó actúan distinto como hombres que el marido de la veterinaria que es arquitecto?

    Lo dudo, simplemente son actos que unos hacen y otros no.

    Por qué unos usuarios pasan de un nivel alto o medio/alto, a uno medio o bajo? Das razones, que podrían ser válidas, sin duda.

    Siempre hay una primera vez, para todo, incluso para ir de putas, mi teoría basada en mi experiencia, es que este tipo de usuario ya tiene una edad determinada, y no quiere mezclarse en ambientes poco recomendables, quiere anonimato, higiene, honradez, un valor seguro.
    Un día eso, sencillamente le aburre. Sabe que a ese nivel, se va a encontrar, mujeres de conductas similares. Se convierte en una rutina, y ya conoce el mundillo, se ha documentado, ahora está más seguro. Se atreve con lo que al principio le parecía que no estaba a su nivel.
    Quiere experimentar, probar cosas nuevas, incluso, si me apuras, que le salga mal. Aprender, en definitiva. Se atreven con prácticas de riesgo, que saben que al nivel que se movían era algo que no podían ni plantearse a sí mismos, cuanto menos a la profesional. Luego corren a hacerse las pruebas pertinentes, se asustan, se angustian, pero, una vez los resultados salen negativos y todo está correcto, vuelven a las andadas. Riesgo. Ya no es sólo sexo de pago, es la sal y la pimienta con los que algunos juegan, para “sentir” más.
    Quizá forme parte de la estupidez humana. La realidad siempre supera, no sólo la ficción, si no también la lógica y la teoría.

    Un saludo cariñoso Ibán

    Paula

  29. Supongo Ibán, por mis experiencias, que cada persona es un mundo, y por suerte, lo que las prostitutas ofrecemos no es 1Kg. de patatas, que también las hay de muchas clases y maneras d cocinarlas. No me dejes liarme, que me enrollo mucho…A lo que iba, hay tantas clases de prostitutas y usuarios como diferentes tipos de conducta se pueden observar en cada individuo No hay un comportamiento puteril en sí, hay un comportamiento personal. A nivel ofertante y demandante. Esta claro que hay profesionales reconocidas por su buen saber hacer, lo mismo que las hay por su inapetencia, o desgana etc…Y lo mismo ocurre con algunos clientes, a algunos se les reconoce su buenas maneras tras el primer cruce de miradas, otros engañan como buenísimos actores dignos de un óscar, otros ya desprenden un tufillo peligroso o soez. No creo que sean así sólo cuando van de correrías, si no que es una faceta más de su personalidad. Todos tenemos múltiples caras, todos, reaccionamos de maneras distintas a actos semejantes, en ocasiones, aunque sólo sea nivel cognitivo, ya tenemos una conducta establecida ante determinadas situaciones.
    Hay alguna diferencia entre usuario de sexo-profesional-persona?
    Las prostitutas piensan y/ó actúan diferente como mujeres que la vecina del 5º que es veterinaria?

    Los puteros piensan y/ó actúan distinto como hombres que el marido de la veterinaria que es arquitecto?

    Lo dudo, simplemente son actos que unos hacen y otros no.

    Por qué unos usuarios pasan de un nivel alto o medio/alto, a uno medio o bajo? Das razones, que podrían ser válidas, sin duda.

    Siempre hay una primera vez, para todo, incluso para ir de putas, mi teoría basada en mi experiencia, es que este tipo de usuario ya tiene una edad determinada, y no quiere mezclarse en ambientes poco recomendables, quiere anonimato, higiene, honradez, un valor seguro.
    Un día eso, sencillamente le aburre. Sabe que a ese nivel, se va a encontrar, mujeres de conductas similares. Se convierte en una rutina, y ya conoce el mundillo, se ha documentado, ahora está más seguro. Se atreve con lo que al principio le parecía que no estaba a su nivel.
    Quiere experimentar, probar cosas nuevas, incluso, si me apuras, que le salga mal. Aprender, en definitiva. Se atreven con prácticas de riesgo, que saben que al nivel que se movían era algo que no podían ni plantearse a sí mismos, cuanto menos a la profesional. Luego corren a hacerse las pruebas pertinentes, se asustan, se angustian, pero, una vez los resultados salen negativos y todo está correcto, vuelven a las andadas. Riesgo. Ya no es sólo sexo de pago, es la sal y la pimienta con los que algunos juegan, para “sentir” más.
    Quizá forme parte de la estupidez humana. La realidad siempre supera, no sólo la ficción, si no también la lógica y la teoría.

    Un saludo cariñoso Ibán

    Paula

  30. Popeye:

    Me quedo con dos fragmentos de tu comentario:

    “-Para mi una prostituta de club tiene el mismo valor que una escort de alto nivel, aunque el servicio que ofrece es probablemente distinto y el tipo de clientes también.”-

    “-Pero siempre deberíamos defender que el respeto debe estar por encima del resto, haya o no transacción comercial”-.

    Nada que añadir, más que ojalá tod@s pudiésemos entender y asumir el concepto respeto desde ese punto de vista.

    Me alegra verte por aquí amigo Popeye. Un abrazo

    Paula

  31. Popeye:

    Me quedo con dos fragmentos de tu comentario:

    “-Para mi una prostituta de club tiene el mismo valor que una escort de alto nivel, aunque el servicio que ofrece es probablemente distinto y el tipo de clientes también.”-

    “-Pero siempre deberíamos defender que el respeto debe estar por encima del resto, haya o no transacción comercial”-.

    Nada que añadir, más que ojalá tod@s pudiésemos entender y asumir el concepto respeto desde ese punto de vista.

    Me alegra verte por aquí amigo Popeye. Un abrazo

    Paula

  32. De Ibán:

    Para Paula:

    La hipótesis con la que tú me respondes a la pregunta que había quedado planteada me parece también muy válida (en una clave más sociológica que la mía); tú planteas:

    “mi teoría basada en mi experiencia, es que este tipo de usuario ya tiene una edad determinada, y no quiere mezclarse en ambientes poco recomendables, quiere anonimato, higiene, honradez, un valor seguro.
    Un día eso, sencillamente le aburre. Sabe que a ese nivel, se va a encontrar, mujeres de conductas similares. Se convierte en una rutina, y ya conoce el mundillo, se ha documentado, ahora está más seguro. Se atreve con lo que al principio le parecía que no estaba a su nivel.
    Quiere experimentar, probar cosas nuevas, incluso, si me apuras, que le salga mal. Aprender, en definitiva. [etc.]”

    Repito esta hipótesis, basada en tu propia experiencia (y en tu mirada como trabajadora o mujer oferente) me parece que se puede acercar bastante a la realidad de algunos varones que comienzan como demandantes en la prostitución de alto standing…

    La conjetura o “hipótesis” que yo sugería basándome un poco en mi interpretación del escrito de André Gorz y en el análisis de Bruckner y Finkielkraut (*), tendría más que ver con una perspectiva de género, que atiende a cómo los varones construimos nuestra masculinidad/sexualidad en las sociedades modernas (que son patriarcales) y cómo esto se expresa en diferentes prácticas sociales como pueden ser la prostitución, el matrimonio, la idea de una heterosexualidad obligatoria, el consumo de representaciones pornograficas androcéntricas.

    (*) Por si no lo sabes, te informo de que el análisis de Bruckner y Finkielkraut sobre la prostitución (a cuyos textos he dejado unos enlaces en un comentario anterior) se apoya de un modo bastante importante en los testimonios de mujeres oferentes recogidos en el libro-documento traducido al castellano que lleva por título: “Una vida de puta” (Claude Jaget, 1976).

    [Muchas gracias por haberme dejado expresarme en tu blog]

  33. Hola de nuevo Ibán:

    Sí he leído los textos de los cuales me mandaste links, pero son difíciles de masticar tantas objeciones que tengo al respecto de ambos.
    Supongo que son maneras de vivir un tipo de situación similar.
    Me resulta difícil asimilar que una prostituta sea “tres agujeros”, lo diga quien lo diga.
    Por esa misma regla de tres, qué cosa sería un usuario del sexo de pago? Un pene?
    Hay mucho más que eso en este tipo de relaciones.
    Claro que no es lo mismo un fast-fuck de 15 min. que un servicio de varias horas, o de un fin de semana, nada que ver. Cualquier parecido con la realidad…
    Pero si volvemos a los orígenes de esta entrada, el respeto, encontramos diferencias entre distintos servicios por parte de usuarios o profesionales, o simplemente, las diferencias se sobrevienen de la personalidad de cada individuo?
    Se saluda a la vecina del 5º con naturalidad e incluso con simpatía porque es la veterinaria, y sin embargo obviamos el saludo de la frutera?
    Los muestreos, y más si son antiguos, viendo como se ha puesto al día el mundo de la prostitución, como apuntaba en algunos comentarios anteriores Daniel, no debería servirnos a día de hoy. Tanto profesionales, como usuarios, hemos hecho un esfuerzo por acercar posiciones, por hacer de éste un trabajo digno, una transacción si no sentimental, si por lo menos, muy personal.
    Personalización, intimidad y dinero. No hay, que por lo menos, que venga a mi recuerdo, una profesión como la nuestra, en la que se venda un servicio tan exclusivo, tan íntimo y a la vez tan…al alcence verdad? Paradojas! Nos movemos en terrenos complicados a veces, tanto las profesionales de la calle como las más exclusivas. Tan elegante en sus maneras y caballeroso puede ser el cliente de una srta, cuyo caché ascienda a 700 euros, como el que acude a un servicio callejero de a 50 euros.
    No es la cantidad que paga lo que hace de él un persona respetable, si no sus maneras y formas para con la profesional.
    Lo mismo cabría decir del lado opuesto, sipasamos por alto que una trabajadora en la calle no puede asearse como es debido, y que debe estar en pie muchísimas horas, puede darse el caso de trabajar mejor que una gran escort de fama reconocida. Y con mejor, me refiero a que a pesar de que todo el mundo, todos nosotros, trabajamos por dinero, a nosotras se nos recrimina de un modo casi escandaloso. Pues bien, de una srta de alto caché se espera un servicio que en ocasiones, sólo existe en la mente del cliente. A veces ocurre, que el caballero imagina que al cobrar más la profesional tendrá qué se yo…agujeros extra quizá???
    No es un problema de usuarios.
    No es un problema de profesionales.
    No es un problema ni siquiera de sociológico.
    “Sólo” es un problema personal y de educación y de manera de entender el respeto de cada persona para con su congénere.

    Gracias Ibán por tus aportaciones, valiosísimas, de las cuales, aprendo, aunque de algunas disienta. Espero que para tí este intercambio de opiniones también pueda ser clarificador en algunos aspectos.

    Paula

  34. Hola de nuevo Ibán:

    Sí he leído los textos de los cuales me mandaste links, pero son difíciles de masticar tantas objeciones que tengo al respecto de ambos.
    Supongo que son maneras de vivir un tipo de situación similar.
    Me resulta difícil asimilar que una prostituta sea “tres agujeros”, lo diga quien lo diga.
    Por esa misma regla de tres, qué cosa sería un usuario del sexo de pago? Un pene?
    Hay mucho más que eso en este tipo de relaciones.
    Claro que no es lo mismo un fast-fuck de 15 min. que un servicio de varias horas, o de un fin de semana, nada que ver. Cualquier parecido con la realidad…
    Pero si volvemos a los orígenes de esta entrada, el respeto, encontramos diferencias entre distintos servicios por parte de usuarios o profesionales, o simplemente, las diferencias se sobrevienen de la personalidad de cada individuo?
    Se saluda a la vecina del 5º con naturalidad e incluso con simpatía porque es la veterinaria, y sin embargo obviamos el saludo de la frutera?
    Los muestreos, y más si son antiguos, viendo como se ha puesto al día el mundo de la prostitución, como apuntaba en algunos comentarios anteriores Daniel, no debería servirnos a día de hoy. Tanto profesionales, como usuarios, hemos hecho un esfuerzo por acercar posiciones, por hacer de éste un trabajo digno, una transacción si no sentimental, si por lo menos, muy personal.
    Personalización, intimidad y dinero. No hay, que por lo menos, que venga a mi recuerdo, una profesión como la nuestra, en la que se venda un servicio tan exclusivo, tan íntimo y a la vez tan…al alcence verdad? Paradojas! Nos movemos en terrenos complicados a veces, tanto las profesionales de la calle como las más exclusivas. Tan elegante en sus maneras y caballeroso puede ser el cliente de una srta, cuyo caché ascienda a 700 euros, como el que acude a un servicio callejero de a 50 euros.
    No es la cantidad que paga lo que hace de él un persona respetable, si no sus maneras y formas para con la profesional.
    Lo mismo cabría decir del lado opuesto, sipasamos por alto que una trabajadora en la calle no puede asearse como es debido, y que debe estar en pie muchísimas horas, puede darse el caso de trabajar mejor que una gran escort de fama reconocida. Y con mejor, me refiero a que a pesar de que todo el mundo, todos nosotros, trabajamos por dinero, a nosotras se nos recrimina de un modo casi escandaloso. Pues bien, de una srta de alto caché se espera un servicio que en ocasiones, sólo existe en la mente del cliente. A veces ocurre, que el caballero imagina que al cobrar más la profesional tendrá qué se yo…agujeros extra quizá???
    No es un problema de usuarios.
    No es un problema de profesionales.
    No es un problema ni siquiera de sociológico.
    “Sólo” es un problema personal y de educación y de manera de entender el respeto de cada persona para con su congénere.

    Gracias Ibán por tus aportaciones, valiosísimas, de las cuales, aprendo, aunque de algunas disienta. Espero que para tí este intercambio de opiniones también pueda ser clarificador en algunos aspectos.

    Paula

  35. De Ibán (ya para ir terminando):

    Efectivamente el análisis de la prostitución que llevan a cabo Bruckner y Finkielkraut en esos dos capítulos de su libro, es una indagación de lo que serían la sexualidad en las relaciones de prostitución en las que lo que prima es ‘lo sexual’, los actos sexuales, las prácticas sexuales… Un tipo de relaciones que supuestamente se dan sobre todo en las tipologías de niveles bajos (medio abierto) o medios (las relaciones rápidas y de sexo despersonalizado y muy rutinizado que tienen lugar en algunos clubs con una buena parte de los varones usuarios o en muchos pisos en servicios de 20 y 30 minutos).
    Habiendo leído y reeleido y analizado dicho texto, no creo que toda la diversidad de planteamientos y argumentos acerca de las relaciones hombre-mujer en la prostitución puedan reducirse a la idea de que una ‘prostituta’ sean tres agujeros o un ‘cliente’ un pene con patas… En mi opinión de la lectura de este análisis de Bruckner y Finkielkraut no resulta una idea tan excesivamente simple como esa.
    Si es cierto como tú vienes a decir de alguna manera que estos autores hacen mucho hincapié en todo lo que tienen que ver con la instrumentalización de la sexualidad por parte de las mujeres y con los esquemas objetualizadores de los varones cuando tanto aquéllas como éstos se relacionan un@s con otr@s en contextos de prostitución. Que los hombres acuden a la prostitución con numerosas fantasías mistificadoras y objetualizadoras con respecto a la mujer que les va a servir en estos contextos es una realidad constatada que no podemos despreciar [en muchos testimonios publicados de mujeres oferentes se puede leer algo al respecto –tanto históricos como más recientes. El estudio antropológico realizado por Regina de Paula Medeiros sobre la prostitución del barrio chino barcelonés durante la década de los años 90 es una buena muestra, más o menos reciente, de esto que estoy defendiendo(*)].
    Otro análisis crítico de la prostitución, que aunque no se centra en examinar las relaciones prostituta-cliente, resulta bastante lúcido a mi entender es el realizado por la propia Simone de Beauvoir en su magnífica obra, ‘El Segundo Sexo’ en el capítulo titulado: ‘Prostitutas y Hetairas’.
    Tanto Bruckner y Finkielkraut como Simone de Beauvoir cuando escribieron sendos análisis de la prostitución eran bastante conscientes –aunque lo fueran de diferente forma– de que las relaciones (sexuales) que varones y mujeres mantenemos entre nosotros, aparte de otros aspectos posibles de estudiar, tienen también una dimensión política.

    (*)PAULA MEDEIROS, Regina de Fantasías y realidad en la prostitución: SIDA, prácticas sexuales y uso de preservativos / Regina de Paula Medeiros. – 1ª ed. – Barcelona : Virus, 2000

    Muchas Gracias

  36. De Ibán:

    Estos días he estado leyendo la novela -de mismo título- que sirve de base a la película, “Fóllame”; película sobre la que he comentado algo más arriba en esta misma entrada. A raiz de esta lectura creo que debo ampliar los anteriores comentarios con el siguiente apunte:

    En esta historia, el dramático hecho de que sus dos protagonistas femeninas maten a una persona poco antes de encontrarse y emprender juntas una huida hacia ninguna parte, estaría causado fundamentalmente por unas situaciones vitales que para ambas resultan tremendamente opresivas de las que difícilmente pueden salirse.
    Sus respectivas ‘situaciones’ se producen en un contexto más amplio que podemos concebir como un ‘sistema de dominación’ resultante de la mutua impregnación de poder patriarcal con un sistema socio-económico perverso (‘capitalismo neoliberal’) que produce procesos de exclusión social entre diferentes grupos de la población, a la par que un cambio social acelerado -en el caso de Manu, la joven que hace películas porno, esa exclusión afecta a buena parte del barrio en el que vive.
    Esos procesos de exclusión y los cambios acelerados -con el desempleo, el individualismo, la pobreza y la crisis de valores que llevan parejos- favorecen la aparición de diferentes formas de violencia. Y lo importante aquí es señalar que se trata de unas violencias que son siempre ocasionadas por varones (patriarcales) o por alguna mujeres que asumen y tienen asimiladas parte de esas normas y valores patriarcales y de clase social burguesa (el caso de Séverine, la compañera de piso de Nadine, la sexo-servidora).
    Estas violencias no son deseadas y son fuertemente rechazadas por Manu y Nadine -y también por los demás personajes femeninos secundarios
    como Karla, una chica del barrio que conoce Manu. Con esas violencias, estas mujeres no tienen nada que ver, pero acaban siendo afectadas por las mismas y no consiguen evitar que el miedo y el odio se apodere de ellas hasta el extremo de quedar las dos protagonistas asimiladas por esa violencia ambiental y pasar entonces a ejercer ellas mismas esa violencia en un momento dado (las primeras muertes que cometen cada una de ellas; unas acciones contra individuos que representan parte de esas normas y valores del sistema que las ha oprimido a ellas).
    En lo relativo a sus respectivas personalidades, decir que ellas dos son mujeres “endurecidas” por el entorno hostil que les ha tocado. La una es diferente de la otra: Manu, la chica del barrio suburbano , que supuestamente habría crecido entre varones de cultura musulmana, es una mujer más viril, resistente a las agresiones directas y expansiva que Nadine, la cual es más “femenina” y ha estado más condicionada por los estereotipos de género que la otra. Nadine, a su vez, se repliega más hacia ella misma que la otra y parece tener una mentalidad más cosmopolita. Lo que ambas tienen en común es la situación de grave opresión -limitación a su derecho a ser libres- contra la que no han podido hacer mucho y sus intereses por el sexo como una vía de escape y autorrealización parcial.

  37. La palabra puta se usa y mal. Pongo varios ejemplos de ello. Cuando hiva a un grado medio a estudiar una compañera de clase hiva muy pija, arreglada, mona y que parecia que hiva medio provocando a los tios de la clase. Un día en clase esa empezo a medio gemir y un compañero la llamo puta. La que se lío.

    Otra es cuando también en el grado medio dos compañeros se pelearon y soltaron eres un hijo de puta.

    Como las putas nos las han pintado mal vistas desde los medios de comunicación. En fin que pena.

  38. Paula había escrito en el año 2008:

    “Todos tenemos múltiples caras, todos, reaccionamos de maneras distintas a actos semejantes, en ocasiones, aunque sólo sea nivel cognitivo, ya tenemos una conducta establecida ante determinadas situaciones.
    Hay alguna diferencia entre usuario de sexo-profesional-persona?
    […]

    Los puteros piensan y/ó actúan distinto como hombres que el marido de la veterinaria que es arquitecto?

    Lo dudo, simplemente son actos que unos hacen y otros no.”

    -Pues aquí es donde estaría precisamente el quid de la cuestión: lo masculino en tanto que ‘género es maleable y modificable, lo mismo que ‘lo femenino’: precisamente por el hecho de que unos hombres realizan unos actos o praxis que otros no realizan es por lo que podemos decir que unos son hombres de un/unos tipos y otros lo son de otro/otros tipos. Esos actos tienen todos que ver con las formas de relación con lxs otrxs y con la manera de vivir la sexualidad, y por esto mismo todos ellos tienen que ver con eso que llamamos ‘masculinidad’.
    Es curioso que en ‘lo femenino’ practicamente no está presente la praxis de demandar relaciones en contextos de prostitución. Esto pienso que nos debería hacer reflexionar.

    Un saludo.

  39. Asturiano dice:
    “Es curioso que en ‘lo femenino’ practicamente no está presente la praxis de demandar relaciones en contextos de prostitución. Esto pienso que nos debería hacer reflexionar”.

    Hace cien años, las mujeres no conducían automóviles. Hoy ni se plantea si debe ó no, conducir. A los dieciocho, tienen el carné.
    Hace cien años, las mujeres competían por ver a cuál le quedaba mejor el cocido.
    Hoy, consiguen cinco estrellas michelín.
    Hace cincuenta años, las despedidas de soltera eran ñoñas y bobaliconas.
    Hoy, se contratan a boys que, le hacen algo más a la novia que un simple streptease.

    Todo evoluciona y cambia, no siempre para bien, pero nunca se queda estancado.

  40. “Hace cien años, las mujeres no conducían automóviles. Hoy ni se plantea si debe ó no, conducir. A los dieciocho, tienen el carné.
    Hace cien años, las mujeres competían por ver a cuál le quedaba mejor el cocido.
    Hoy, consiguen cinco estrellas michelín.
    Hace cincuenta años, las despedidas de soltera eran ñoñas y bobaliconas.
    Hoy, se contratan a boys que, le hacen algo más a la novia que un simple streptease.”
    ……………………. ………………. ……………….
    -Hace cien años las mujeres desempeñaban roles sociales, sin verdadera razón de ser, como cuidadoras o asistentes de los hombres en los terrenos de la sexualidad y la sexo-afectividad. Hacían tales tareas en instituciones como el noviazgo/matrimonio y como la prostitución. Y los hombres no considerábamos esto críticamente.

    -Hoy, después de cien años, los hombres (una parte de los mismos) seguimos exigiendo de las mujeres tales papeles sociales que no tienen verdadera razón de ser; tanto en la institución noviazgo/matrimonio como en la prostitución. Y seguimos sin cuestionarnos nuestro rol para que ello siga siendo así. [A esto yo le llamo ‘estancamiento’]

  41. Asturiano dijo:
    Hoy, después de cien años, los hombres (una parte de los mismos) seguimos exigiendo

    ¿Exigiendo? A veces, en ocasiones, de vez en cuando, no sé si vives en el mismo país que yo. ¿Quién, a estas alturas, exige de alguien algo que, la otra persona no quiera conceder?
    Hoy por hoy, conozco más casos a mi alrededor de hombres que permanecen en su casa cuidando de la misma y de los niños que mujeres que se dediquen a “sus labores”.
    Las mujeres estamos preparadas, capacitadas y poseemos fuerza económica y frente a eso, no hay exigencia de varón que valga.

    Otra cosa es, si hablas de relaciones viciadas, de mal trato psicológico (siempre muy anterior al físico), pero en el día a día de las mujeres de este país, no es lo que yo veo, percibo, vivo y respiro a diario.

  42. ‘Exigir” es el verbo que utilizo para expresar esa clase de requerimientos de los hombres hacia las mujeres que todavía persisten. Me refiero a que algunos hombres siguen/seguimos requiriendo ese rol social determinado para las mujeres de asistentes y cuidadoras en lo sexual y en lo sexo-afectivo. Esta demanda cultural (por así decir) sigue existiendo en los hombres. Esto es un hecho incuestionable: ¿por qué crees tú sino que un buen número de los hombres siguen demandando y consumiendo relaciones con las mujeres en contextos de prostitución (algo que no tiene parangón en las mujeres), y que también muchos siguen esperando de “sus” novias/esposas ese papel de cuidadoras y asitentes.

    No neguemos lo obvio, por favor

  43. asturiano los hombres en la sociedad siempre han sido educados más sexualmente que las mujeres. Las mujeres hasta no hace poco eran unas reprimidas en el sexo. Antes muy antes pobre del padre que viera a su hija que se cogía de la mano de un chico. Esto ahora por suerte ya no pasa. Por lo cual no estamos estancados y se está evolucionando. ¿Y porque una mujer no puede ir a trabajar y un hombre si? ¿No será que algunos hombres son dependientes de las mujeres porque si no, no se saben poner ni una lavadora?

  44. Asturiano,
    Al menos en la sociedad española, los hombres pueden exigir, pero las mujeres estamos lo suficientemente capacitadas para decir no, y las que no dicen no, tienen tanta responsabilidad como los hombres. Porque és incuestionable que hay mujeres que se encuentran muy cómodas en ese rol pre-asignado socialmente.
    Y se están dando casos de hombres que intentan cambiar y son las mujeres las que no les dejan (esto es lo que hacen que no encuentren su lugar)

  45. Hombre, nunca nada es incuestionable del todo, si no mal iríamos.

    Asturiano escribió:
    Esto es un hecho incuestionable: ¿por qué crees tú sino que un buen número de los hombres siguen demandando y consumiendo relaciones con las mujeres en contextos de prostitución (algo que no tiene parangón en las mujeres), y que también muchos siguen esperando de “sus” novias/esposas ese papel de cuidadoras y asistentes.

    Consejero responde:
    Las mujeres en la sociedad se las ha educado menos sexualmente que a los hombres. Antes una adolescente se cogía de la mano de un chico y el padre la que le liaba. Las mujeres empiezan a liberarse sexualmente. Y como dice Paula ya en las despedidas de soltera contratan algo más que un striptease. Y las mujeres que están solteras algunas no les hace falta contratar a ningún gigoló porque las mujeres siempre han sabido cómo manejar a un hombre y ellas para servicios sexuales no pagan. Algunas mujeres si pero pocas. La mayoría de mujeres se los llevan gratis a la cama. Eso es de cajón.
    Porque hay hombres que si sus mujeres no les hacen de cuidadoras asistentes no sabrían ni cómo hacer muchas tareas del hogar o me atrevo a decir incluso a valerse por sí mismo.

    La mujer soltera lo tiene más fácil para encontrar hombres solteros. Todos los hombres solteros van desesperados para encontrar una mujer soltera. Las mujeres solteras lo tienen más fácil para encontrar un hombre soltero. ¿No ves que las mujeres en ciertos aspectos nos dominan? Por eso vamos con trabajadoras sexuales.

    Y en este siglo 21 por desgracia todavía sigue habiendo gente “conservadora”.

    Saludos,

  46. Lo que he comentado muchas veces . La realidad es que las mujeres tenemos mucho poder con la sexualidad. La mujer que está liberada sexualmente y que quiere tener sexo, (sea soltera o casada – que hay muchas que tienen amantes y tienen hijos con ellos y el marido no se entera), sólo tiene que ponerse coqueta y ya tiene un montón de hombres a su alrededor para elegir.

  47. “Las mujeres solteras lo tienen más fácil para encontrar un hombre soltero. ¿No ves que las mujeres en ciertos aspectos nos dominan? Por eso vamos con trabajadoras sexuales.”

    -Pero qué equivocado estás Consejero. Esto que dices aquí es una de las tipicas jutificaciones que se suelen escuchar a los hombres jóvenes que demandan y consumen prostitución. Hay que intentar pensar de un modo un poco más crítico y cuestionador, macho: para empezar no creo que las mujeres solteras lo tengan más facíl para encontrar a un hombre soltero que a ellas verdaderamente las satisfaga. En general, todas esas chicas suelen detectar defectos y carencias importantes en la mayoría de los chicos de sus edades como para querer implicarse en una relación de tipo sentimental con ellos. Las mujeres de las generaciones jóvenes cada vez son más selectivas y buscan más y más cualidades en un chico para “aceptar” tener una relación con él; cada vez se enamoran menos esas chicas. Además las mujeres jóvenes de hoy en día han aprendido muchas cosas en relación al cuestionamiento del amor y de su papel en las relaciones sentimentales, y ahora bastantes de ellas priorizan otras cosas en sus vidas distintas a encontrar una pareja: formarse en los estudios, buscar trabajo, competir por los puestos de trabajo; conversar con alguna(s) amiga(s), realizar actividades diversas…
    -El único, pero poderoso aspecto en el que las mujeres jóvenes nos dominan tiene que ver con nuestra propia praxis: muchos hombres jóvenes seguimos cayendo rendidos ante el atractivo físico de las mujeres, ante determinado aspectos de su feminidad; seguimos pensando más con el sexo que con el cerebro. Y además ahora, para colmo, nos sentimos quizás más solos, o más deseosos de conocerlas, que antes y difícilmente podemos evitar la necesidad de tenerlas como compañía. Algunas mujeres (‘las trabajadoras del sexo’) sacan ventaja de estas debilidades nuestras.

  48. Si asturiano ya sabemos que eres conocedor de todo lo que pasa en el mundo y tienes siempre la razón absoluta. Sin faltar al respeto, eh!

    Saludos,

  49. “-El único, pero poderoso aspecto en el que las mujeres jóvenes nos dominan tiene que ver con nuestra propia praxis: muchos hombres jóvenes seguimos cayendo rendidos ante el atractivo físico de las mujeres, ante determinado aspectos de su feminidad; seguimos pensando más con el sexo que con el cerebro. Y además ahora, para colmo, nos sentimos quizás más solos, o más deseosos de conocerlas, que antes y difícilmente podemos evitar la necesidad de tenerlas como compañía. Algunas mujeres (‘las trabajadoras del sexo’) sacan ventaja de estas debilidades nuestras”

    Con este párrafo estoy totalmente de acuerdo, sólo que yo quitaría seguimos “pensando más con el sexo” que con el cerebro, y lo sustituiría por “nos dejamos arrastrar por la pasión y las emociones y las pulsiones…chico, pero es que el ser humano , en general es más pasional que racional…
    A menudo comento la importancia de las emociones en nuestras decisiones

  50. Bueno en ese caso el hombre soltero necesita de sexo o afectividad de una mujer. Y los jóvenes solteros también. Las mujeres te sigo diciendo que no pagan porque les es más fácil llevarse a la cama a quien ellas quieran y gratis. Y esto es así y no me lo vas a negar. Las mujeres ya de por si la gran mayoría son más guapas que los hombres y pobre del que sea normal que no liga para atrás. Al final uno acaba recurriendo al sexo de pago que es lo más fácil.

    Saludos,

  51. Vuelvo a pediros, por sexagésima vez que, os atengáis a hablar en cada entrada de aquello que le corresponde.
    Hay cinco mil entradas en el blog, cinco mil. Ni una ni dos.
    Centrad los temas de los comentarios en las entradas correspondientes.
    Si alguno de vosotros quiere abrir una entrada sobre un tema no tratado -que ya sería extraño-, solo tiene que pedírmelo vía mail.
    No podemos hablar en cada entrada de lo mismo. Es cansino. Es aburrido, deja de llegar cualquier tipo de mensaje que se quiera transmitir porque, los mil doscientos lectores que nos siguen, no hacen más que bostezar.
    Si no somos capaces de poder llevar un orden en un blog, ¿qué demonios pensáis qué podemos organizar absolutamente nada?
    Ni puedo, ni quiero, ni es necesario, ni sirve de nada que, en cada entrada debatamos el mismo tema.

    Si no sigue esta premisa, por otra parte bien sencilla, deberé plantearme otro tipo de solución.

  52. Paula, no todos tenemos tan bien amueblada la cabeza como la tienes tú; por favor tenlo en cuenta. Yo ya voy finalizando, respondiendo a esto que me replica Consejero:

    “Bueno en ese caso el hombre soltero necesita de sexo o afectividad de una mujer. Y los jóvenes solteros también. Las mujeres te sigo diciendo que no pagan porque les es más fácil llevarse a la cama a quien ellas quieran y gratis. […]Las mujeres ya de por si la gran mayoría son más guapas que los hombres y pobre del que sea normal que no liga para atrás”

    -Esto no es del todo cierto. Hay una significativa proporción de mujeres que o no son agraciadas físicamente o no se ajustan bien a los cánones de belleza (artificiales) que predominan en cada momento en una sociedad y cultura determinadas. Si vives en una ciudad con la suficiente población y te dedicas a mirar (disimuladamente) a todas las mujeres con las que te cruzas en una calle, te darás cuenta de que hay un número significativo de ellas que a tí no te resultan atractivas físicamente. Luego también es posible que algunas de esas mujeres poco agraciadas físicamente se queden con frecuencia recluidas en sus casas debido a los complejos que pueden tener. En la playa hay algunas chicas que no se quedan en bañador, debido a que se ven y/o están gordas y eso les hace sentir vergüenza, etc.
    Por otra parte el sentir atracción física por cualquier otra persona (mujer u hombre) tiene un claro componente de subjetividad. A mí por ejemplo hay muchas mujeres que salen en televisión de esas que son consideradas “guapas” que no me resultan atractivas en absoluto (y con las cuales yo nunca querría tener sexo).

    -Y por último decirte que yo no me creo en posesión de la verdad; lo que ocurre es que por lo que sé tengo muchos más años que tú y he estado relacionado con la prostitución durante un buen número de años y he leído bastantes cosas al respecto, por lo que probablemente sabré más que tú de prostitución, digo yo, ¿no?

    Un saludo.

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